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Impunidad e indignación.-

Que la marcha contra la impunidad el próximo 22 de enero sea convocada por personalidades y organizaciones independientes de la sociedad es un mensaje muy positivo.

La impunidad frente a la violación sistemática de la ley, incluyendo el crimen de sangre y el robo a mansalva de los recursos públicos es una agresión directa a todo el cuerpo social, no solo a las instituciones e intereses de los partidos políticos. La gente pobre, o políticamente “desconectada”, la sufre en piel viva cuando, por ejemplo, un juez corrompido le niega justicia a un hijo u otro pariente.

Por otro lado, la fuerza de la corrupción política en el país ha parido un cierto tipo de impunidad cultural, practicada principalmente por algunos comunicadores, así como intelectuales que comentan, escriben y explican hechos palmarios de corrupción de una manera vaga, con embozado cinismo o simplemente negándole relevancia e interés noticioso. Se trata de una forma de inducción sutil de la población a que se desinterese del tema o a que lo tolere como cosa inevitable o peccata minuta que “todos hacen”.

La persecución y castigo del violador de la ley es parte esencial,- y una responsabilidad social-, del Estado de derecho. La violación de la ley implica la transgresión del orden y las garantías ciudadanas.
En su libro Lo justo, Paul Ricoeur escribe lo siguiente:

“Respecto a este orden toda infracción es un atentado contra la ley, una perturbación del orden […] . En una y otra versión de la transgresión, el castigo tiene como primera función reparar un disturbio público, es decir, restablecer el orden”.

En la República Dominicana, tanto la impunidad legal como la cultural seguirán fortaleciéndose si no las enfrentamos de manera resuelta: ¡indignados!

“Si la sociedad no se conmueve por hechos que propician el desorden público, porque se matizan o se niegan con el lenguaje, o se atemperan o se excluyen de la ley por la vía de la retórica, entonces poco podremos hacer en bien de la justicia” (J Scherer).
Odebretch, los Tucano, JCE, OISOE y el narcotráfico son: ¡miserias de la impunidad!

El Nacional

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