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Día de la Libertad

Día de la Libertad

Orlando Jorge Mera

En marzo de 1991, el entonces presidente de Chile, Patricio Aylwin, primer mandatario en ser elegido en democracia tras 17 años de férrea dictadura de Augusto Pinochet, dio a conocer los resultados del informe conocido como Rettig, la recopilación documental de la sistemática violación a los derechos humanos entre los años 1973 y 1990.

En ese discurso histórico, Aylwin, en su calidad de jefe de Estado, dijo: “Es la sociedad chilena la que está en deuda con las víctimas. Por eso me atrevo, en mi calidad de presidente de la República, asumir la representación de la nación entera, para en su nombre pedir perdón a los familiares de las víctimas”.

Han pasado 30 años de aquel gesto de reconocimiento propio de un estadista que sabía que no habría futuro ni perdón, sin la necesaria reconciliación y el honor a las víctimas de la dictadura, pero también a quienes tuvieron el valor de enfrentar el oprobio de la tiranía; lo que a su vez constituye el más solemne de los compromisos para quienes tienen la responsabilidad de administrar el Estado en la actualidad.

Así lo ha entendido también Luis Abinader, como ningún otro presidente en democracia, al declarar el 30 de mayo como el Día de la Libertad, mediante el decreto 335-21, en tributo a la resistencia de miles de compatriotas, y a las víctimas de asesinatos, desapariciones, torturas, abusos y desmanes cometidos contra el patrimonio del estado dominicano durante los 31 años de gobierno dictatorial.

Ese anhelo de justicia, de democracia y respeto a los derechos fundamentales de aquellos años, se extrapola a nuestros días, en la titánica lucha que libramos para desterrar males heredados como la corrupción, la violencia y la impunidad, conscientes de que siempre habrá que trabajar por la institucionalidad democrática.

En su discurso central, a los pies de la exposición “1961: el año de la libertad”, en el Centro de los Héroes, el presidente Abinader expresó que los dominicanos debemos sentirnos orgullosos por el camino trazado, destacando los significativos cambios que la sociedad dominicana ha dado, como el crecimiento económico y la prosperidad social de una población más robusta que hace medio siglo.

“Somos los herederos de una memoria colectiva que debemos cuidar. Pero, sobre todo, proteger como el legado más preciado para las futuras generaciones. Alma joven y reivindicación constante. Ese es el gran valor de nuestro pueblo”, expresó el presidente Abinader.

Solo un pueblo que sabe de dónde viene y hacia dónde se dirige, puede caminar seguro hacia la paz, la igualdad, la solidaridad, la justicia social y el respeto a los derechos ciudadanos, para nunca más repetir errores del pasado, siempre mirando hacia el frente, con más libertad, democracia e institucionalidad.

Por: Orlando Jorge Mera

orlandojorgemera@yahoo.com

El Nacional

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