En el contexto del Día Nacional del Periodista, celebrado el pasado 5 de abril, es oportuno realizar una introspección sobre el periodismo en la República Dominicana, tanto en su dimensión histórica como en su situación actual.
Este día nos invita a considerar la evolución de la prensa desde el siglo XIX, cuando los primeros periódicos impresos empezaron a circular en el país, tales como «El Telégrafo Constitucional» fundado en 1821, siendo uno de los pioneros en la historia del periodismo dominicano.
El desarrollo de la prensa en el país ha sido un reflejo de los cambios políticos y sociales a través de los años. Figuras como Don Adriano Tejada, un baluarte del periodismo nacional cuya pluma y dirección dejaron un legado de periodismo ético y riguroso,nos recuerda que la integridad y la calidad informativa son fundamentales para la democracia.
Nuestra prensa ha jugado un papel central en la promoción de la libertad y el progreso, aún en medio de la censura de dictaduras,no solo informando sino también formado a ciudadanos conscientes y críticos.
La revolución digital ha transformado radicalmente las dinámicas de producción y consumo de noticias. Es un hecho que la práctica periodística se ha masificado, permitiendo quecualquier persona con un dispositivo conectado a internet pueda, en teoría, ejercer una suerte de periodismo instantáneo.Este fenómeno ha democratizado la emisión de opiniones, pero también ha provocado una saturación informativa que, en ocasiones, hace difícil distinguir entre información verificada y especulaciones o noticias falsas.
Actualmente, los retos que enfrenta la profesión en la era digital son significativos. La llegada de las redes sociales ha generado a una tendencia preocupante hacia la banalización de la noticia y la proliferación de la desinformación. Esta nueva realidad conlleva el riesgo de que la profesión periodística se desvirtúe, de que se pierda el respeto por el ejercicio cuidadoso y meticuloso del periodismo de investigación.Ante esto, la figura del periodista profesional adquiere una relevancia aún mayor, como garante de la calidad informativa y la ética en la comunicación.
Ante este escenario de una evidente tentación del sensacionalismo y la trivialización, el presidente Abinader presentó el lunes ante miembros de la prensa nacional, el anteproyecto de Ley de Libertad de Expresión, Medios Audiovisuales y Plataformas Digitales.
Este proyecto busca actualizar la legislación vigente sobre la libertad de expresión, suprimiendo la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía y estableciendo al Instituto Nacional de Comunicación (INACOM) como su continuador jurídico.
Por: Orlando Jorge Villegas
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