El Cairo. EFE. El ilustrador peruano Omar Zevallos, uno de los más reconocidos de su país, defiende a ultranza la libertad de expresión en su profesión, para garantizar que los caricaturistas puedan ejercer de «francotiradores» con licencia para criticar a políticos e instituciones de todo color.
«Los caricaturistas somos francotiradores. No tengo temas vetados, yo abordo lo que creo conveniente, incluso temas religiosos. Cuestiono lo que está mal o lo que no es acorde con las plenas libertades», comentó hoy Zevallos a Efe en El Cairo, donde participa estos días en la V Muestra Internacional de la Caricatura.
Zevallos admitió que existe una «línea muy delgada» que marca los límites de la libertad de expresión, que es la «ética y el respeto de las ideas de los demás».
El caricaturista dijo que él sufrió en una ocasión críticas de un monseñor peruano por unas caricaturas sobre Jesucristo en clave política y también, algún intento de «censura velada» por parte de algún editor.
Opinó que es una «falta de respeto» que los editores dicten al caricaturista su trabajo o que, como ocurre de forma casi anecdótica en Perú, según él, los dueños de los medios quieran «usar a los caricaturistas para vengarse de algún político».
El artista peruano puntualizó que en la actualidad, gracias a las redes sociales, puedes «publicar lo que quieras» sin necesitar a un medio y lograr «crear corriente de opinión».
Para los caricaturistas, las redes sociales también se han convertido en una fuente gracias a expresiones del humor popular como son los «memes».
«Para nosotros, los profesionales, no competimos con ellos (los memes), nos alimentamos de ellos, como ocurría antes con los chistes en la calle, los sobrenombres, los apelativos, que eran insumos. El humor está en la calle y nosotros somos el reflejo de eso. Lo traducimos a un nivel más trabajado, profesional, con otros mensajes implícitos. Van por caminos paralelos», comenta.

