El ingeniero Eulogio Santaellla vaticinó que la Central Termoeléctrica de Punta Catalina no se terminará en el tiempo establecido, sino que lo hará con más de 14 meses de retraso, lo que implicará un costo adicional de 350 millones de pesos, que representa un 18 por ciento por encima del costo original de mil 945 millones de dólares.
El exdirector del Consejo Estatal del Azúcar en la administración del expresidente Salvador Jorge Blanco, emitió sus consideraciones en una carta enviada a los integrantes de la comisión designada por decreto para estudiar el proceso de licitación de la central, el pasado lunes 7 de agosto “fecha emblemática en la cual el Consorcio Odebrecht-Technimont-Estrella” debió haber entregado, ya en operación, la primera unidad generadora con una capacidad bruta de 360 MW y capacidad neta de 337.39 MW”.
Santaella argumentó que a partir del 7 de agosto “deberá comenzar un período de definiciones en la CDEEE acerca de si se prosigue o no dándole validez a la presencia de Odebrecht como contratista”.
Dijo que la posición del Gobierno debe encarnarla el presidente Danilo Medina porque le corresponde la paternidad de Punta Catalina, “que es un proyecto que él nunca sometió a la aprobación ciudadana porque no estuvo incluido en el Plan de Gobierno 2012-2016 ni en ninguno de sus pronunciamientos de campaña”.
Clamó por echar nuevamente mano a la toga de la virilidad, que recordó estuvo en los hombros de Joaquín Balaguer cuando ordenó el cierre de los aserraderos en 1966 y en 1978 cuando Antonio Guzmán sepultaba para siempre el reinado sangriento de los llamados incontrolables, que oprimían a la ciudadanía y manchaban el nombre de las Fuerzas Armadas.
Consideró que el presidente Medina debe mantener ante Odebrecht la misma actitud que asumió ante la Barrick.
En su amplio documento, Santaella hace un análisis detallado del informe que presentó esa comisión sobre la licitación de Punta Catalina, haciendo serie de señalamientos técnicos sobre la capacidad de la planta en construcción, así como de su costo.
Concluye indicando que “los dominicanos nos encontramos en uno de los momentos críticos de nuestra historia en el que se presenta la oportunidad de hacer justicia y desterrar de nuestras vidas la corrupción y la impunidad, con el aporte de todos los sectores que reconocemos que esos dos flagelos, que se han enseñoreado sobre nuestro país, constituyen los obstáculos básicos para que podamos vivir en paz social y armonía productiva”.

