El gran reclamo de las dominicanas es la dignidad, una deuda permanente que tiene el Estado dominicano con nosotras, obligadas a todos los deberes ciudadanos, al igual que los hombres. Eso sí.
En el proceso de más de 20 años, para despenalizar por eximentes al aborto, hemos oído frecuentemente detractar nuestros argumentos rogados, sobre todo, cuando alegamos que nuestra dignidad humana es violentada en todas circunstancias, pero, sobre todo, en nuestros derechos reproductivos y derechos sexuales.
Y se enfrentan estos razonamientos con un “creído” punto final: el artículo 37 de la Constitución no permite despenalizar por causales. Un artículo insertado por la Iglesia Católica, en los primeros 12 años de la década 2000, en varias constituciones de la región, con el permiso de quienes, no saben lo que están haciendo porque no tienen teoría –ni práctica – democrática.
La dignidad humana, además de ser la calidad que nos da valor como personas para comportarnos con responsabilidad, respeto, seriedad hacia nosotros/as mismos/as y hacia las/os demás, implica la necesidad de que los seres humanos seamos tratados/as con igualdad.
“Es, la dignidad humana, que nos posibilita decidir por nosotros/as mismas/as, elegir nuestro destino, actuar en consecuencia con nuestros deseos, y ser lo mejor que podamos ser con lo que tenemos a nuestro alcance”.
La manera digna de vivir implica una serie de conceptos objetivos y subjetivos, como la libertad, la autonomía, la pertenencia, la identidad, la plenitud de derechos y la autodeterminación. Y esto, quienes ejercen el poder si no lo entienden es, precisamente porque le han dado la espalda a su propia dignidad para caer en la corrupción y la prebenda.
Por eso, la base de la Constitución democrática, es la dignidad. Es el “valor de valores”. Es la justificación de todos los derechos fundamentales. La Dignidad es la base del ordenamiento jurídico, y “el Derecho, asume que la Dignidad es una manifestación intrínseca de la persona, es decir, una cualidad moral, radical y primaria del hombre y la mujer, que viene a significar el primer predicado ontológico relevante y esencial de la persona”. Si analizamos la “Declaración Universal de Derechos Humanos” encontramos que ella está en un mismo nivel ontológico que los Derechos Humanos.
Solo en nombre de la dignidad, se justifica despenalizar por causales, permitiendo a las mujeres, niñas y adolescentes, recuperar la dignidad y la vida en tres circunstancias precisas y posibles constitucionalmente, pudiendo elegir con su libre albedrío. Porque, finalmente, lo que no es constitucional, es la obligada penalización total del aborto.
Dice Ángela Merkel: Cuando hablamos de dignidad humana, no podemos hacer concesiones”.
Por: Susi Pola
susipola@gmail.com

