Los miles de incondicionales fanáticos de James Bond tienen, a partir de hoy, un plato fuerte, muy fuerte.
Desde esta tarde se estrena en todos los cines, Quantum of Solace, la segunda de las películas en que Daniel Craig, ahora sin todo el mundo de dudas que generó su selección para dar vida al nuevo Bond, tiene oportunidad de aumentar el perfil humano y nuevo que ha otorgado al legendario agente del Servicio Secreto al servicio de su Majestad. Para quienes conocen todas las películas Bond, a lo largo de sus 46 años de producciones, las comparaciones son inevitables, sobre todo en torno a Sean Connery, que tiene (¿Quién sabe si dejará de tener ahora con la irrupción de Craig en el papel) el liderazgo como el Bond más carismático. Las películas de Bond sin duda son de culto, pese a que al verlas ahora con detenimiento en muchas de las primeras se encuentran errores cinematográficos de bulto, o exageraciones en sus efectos especiales.
Craig ha llevado a Bond a un nivel de actuación personal-humana-directa, le ha proporcionado una humanidad al personaje que le hacía falta, luego de la elegancia de postalita de Pierre Brossman (quien hizo sus entregan con elegancia y acción, pero con un excesivo uso de los efectos especiales). El director de esta cinta es un debutante, Marc Forster, que insistió en profundizar en el aspecto psicológico del Bond-Graig , al punto de que ambos pasaron varias semanas trabajando juntos en torno al resumé del guión de Paul Haggis, quien no entregó un guión cerrado, lo que dio oportunidad a la creatividad del protagonista y el director de incidir Marc Forster, el director, tiene una preocupación desde ya :» ¿Quién va a sustituir a Craig. Su labor ha sido impecable?».
Desde esta tarde de jueves, Bond llega a las pantallas dominicanas con una entrega que promete ampliar el prestigio y la magia del asesino autorizado de smoking.
Buen provecho.
Antes fue la acción ahora es la venganza
El punto fuerte que llevó a Casino Royale, la primera película protagonizada por Daniel Craig, fue acción sorprendente y el ritmo trepidante.
Ahora, aun cuando el ritmo sigue siendo intenso, favorecido por una edición que no deja respirar ni despegarse del asiento, el aliento que mueve las acciones de Bond es la venganza por la muerte de Vespa, la protagonista de Casino Royale, estableciendo así una continuidad que no era tradición en las entregas anteriores de la leyenda creada en el cine a partir de las novelas de Ian Fleming.
El Bond presentado en Casino Royale tuvo novedades que constituyeron un riesgo frente al fiel público de la serie cinematográfica más larga de la historia del cine: es un ser humano real, que se enamora de verdad, que no luce impecable en toda la acción. Y Vespa era el amor de su vida.
La película le demandó a Craig un entrenamiento físico fuerte: seis días por semana en los seis meses antes de pararse por primera vez ante cámara esperando la orden de «Acción» dada por el director Marc Forster.

