El discurso de anoche del presidente Danilo Medina y la proclama emitida más temprano por la Junta Central Electoral (JCE) que fija para el 15 de marzo la celebración de elecciones municipales, ayudan a recomponer el espacio institucional lacerado por la abrupta interrupción de los comicios del domingo.
Medina dio seguridades de que desde el Gobierno se hará lo necesario para que la malograda consulta se realice en los plazos establecidos por la Constitución y la ley, de no más de 30 días a partir de la fecha en que debió llevarse a cabo, lo que se entiende como decisivo espaldarazo a lo decidido por el pleno de la JCE.
El Presidente admite que la suspensión de esas elecciones municipales ha colocado a la República ante una situación sin precedentes, por lo que estima que su deber es el de actuar con firmeza y prontitud para preservar el estado de derecho y llevar tranquilidad a los hogares dominicanos.
En su breve alocución, Medina supo interpretar un sentimiento colectivo al instar a la JCE “a ponerse a la altura de las demandas legítimas del pueblo dominicano, a dar cumplida respuesta, hasta las últimas consecuencias, a los cuestionamientos que se presentan…”
El mandatario hizo bien en guardar distancia del conflicto político generado en torno a las causas que provocaron la suspensión de las elecciones para, en su condición de jefe de Estado, exhortar al liderazgo nacional a actuar con debida prudencia y a colocar al país por encima de los intereses partidarios.
Se resalta también el llamado presidencial a las instituciones públicas y privadas a continuar su normal funcionamiento y a la población a mantener la tranquilidad y la convivencia, en el entendido de que todos los actores políticos, sociales y económicos se benefician de un proceso legítimo y con credibilidad.
No será fácil resarcir el daño infligido a la institucionalidad por la interrupción de las elecciones del domingo, pero aliviaría que las autoridades dispongan de una investigación sobre las causas de ese fiasco, al tiempo que desde hoy mismo se procure recomponer la carga para avanzar hacia la reposición de esos comicios el 15 de marzo.
El discurso reflexivo y conciliador del presidente Medina y la proclama de la JCE que fija nueva fecha para la celebración de las elecciones municipales deben ser recibidos como ungüento que ayude a aliviar los efectos del golpetazo que la suspensión de los comicios asestó el domingo a la democracia dominicana.

