Todavía quedan ciudadanos ingenuos que otorgan crédito a la Policia Nacional en la lucha contra la delincuencia, cuando es altamente comprobado que el denominado cuerpo del orden público no está en capacidad de enfrentar un problema del cual es parte. Son muchas las bandas delincuenciales que tienen de jefe a un oficial policial y en el seno de las mismas regularmente hay sargentos, cabos y rasos.
En otras entregas he sostenido que las causas principales de la delincuencia y la criminalidad, en el país, son el narcotráfico y la descomposición social y moral que atraviesa la sociedad. Y la Policía Nacional, un cuerpo maleado de arriba hacia abajo, es un componente adicional que retranca y agrava la problemática.
Si verdaderamente hay la voluntad de reducir la criminalidad en el país, el primer paso sería disolver la Policía Nacional y crear un nuevo organismo con jóvenes educados y bien remunerados. Se trata de un proceso que tomaría tiempo, sobre todo en la depuración.
Mientras tanto, en lo que se conforma un organismo ejemplar, los militares dominicanos podrían patrullar las calles, instruyéndoles debidamente para prevenir la comisión de excesos y advirtiéndoles posibles sanciones ante eventuales componendas con los antisociales.
Disolver la Policía Nacional sería una forma de la población quitarse de encima uno de los problemas causales de la delincuencia y la criminalidad. El problema no está en cambio de jefes policiales. ¿Cuántos no han cambiado y la situación sigue igual o peor?
Creo en el diseño y aplicación de políticas eficaces en el enfrentamiento de la criminalidad. Siempre he dicho que la causa principal de la delincuencia está en el narcotráfico, pero también hay que tomar medidas contra la descomposición moral y social y la disolución de instituciones como la Policía Nacional, constituyen puntos básicos en la ejecución del programa.
