La sátira política dominicana tiene en Franklin Domínguez a su principal dramaturgo, ejercicio creativo que lo posiciona firmemente en el primer puesto de quienes se han orientado por este género teatral deliciosamente denunciante de las realidades de la praxis del poder y los partidos. Nadie ni nada como el aporte de este autor, director y creador de textos, lo cual ha ratificado ahora con el re-montaje, 43 años más tarde de su estreno, en el mismo Palacio de Bellas Artes, de Se Busca un Hombre Honesto.
El teatro ejercido como comedia al extremo, tiene en este montaje, un plato fuerte, montado con gracia por los gestos corporales y faciales de este cuadro de actores, jóvenes y veteranos , provocando un aluvión de carcajadas al mostrar una vigencia de los parlamentos (actualizados con inteligencia a la coyuntura política actual) permitiendo el disfrute de una comedia auténticamente satírica.
Se busca un hombre honesto tiene los elementos necesarios para propiciar una rica fabulación parecida a la realidad, con la representación de los partidos Todo Para Mi, Todo para Nadie y Todo por la Fuerza, en la República Sálvese quien Pueda., en el marco de la cual aparecen los que quieren servir siempre a quienes ocupan el poder, tapones de corcho político como el Secretario (que representa Franklin Domínguez). Salvador Pérez Martínez, vuelve a ponerse en la piel de Diógenes, el hombre honesto al que todos quieren ubicar en la presidencia de la República Sálvese Quien Pueda. El hizo ese papel en el estreno de la sátira, teniendo a Domínguez en el mismo rol de Secretario.
Un Apunte
Jóvenes
Raeldo López, genial como presidente de la República; Harold Gil magnífico como delegado del Partido Todo para Mi;, José Rodríguez, del Partido Todo para Nadie y Carlos Gil, caricaturizado, del Todo por la Fuerza.

