La situación bélica que arropa a diversos países del Medio Oriente radica fundamentalmente en la tenencia de petróleo. Aunque existen confrontaciones dirigidas por potencias occidentales con propósitos definidos en cercar a China y a la Federación Rusa, el oro negro sigue siendo el factor fundamental de esas confrontaciones.
Informaciones mediáticas masacres producidas en contra de ciudadanos indefensos, que en muchos casos salían a buscar agua para subsistir, son hechos abominables que atentan contra los derechos humanos de elementos que ni siquiera participan en esas contiendas bélicas.
El petróleo sigue siendo el motor de las naciones enfermas con el consumismo galopante que la publicidad dirigida basa en el tener y no en el ser. Durante toda la historia de la humanidad desde el inicio de los usos del combustible fósil como fuente primaria de combustión de la vida de ciudadanos obnubilados por el consumo irracional que los ha arropado de manera inmisericorde y que les hace esclavos de una situación de la cual no parecen tener salida.
Los usos de electricidad incontrolable, combustibles vehiculares avasallantes, han llevado a esta civilización a ser más que dependiente de un combustible que parece más acabarnos como seres humanos que dar indicio de que ese combustible se está acabando. Si analizamos con detenimiento la situación del petróleo nos damos cuenta que este ha regido la vida económica mundial de la misma manera que ha motivado a grandes potencias mundiales a irrespetar el derecho a la vida de quienes poseen en sus tierras ese miserable combustible.
La realidad ambiental del mundo se ha puesto en serio peligro debido a los usos indiscriminados contaminantes derivados del mismo petróleo en cuestión. Los contaminantes atmosféricos que han mermado la capacidad de la capa de ozono para asimilar los rayos ultravioleta y más aun la cantidad de partes por millón de niveles de contaminantes de los cuales el petróleo es el principal causante.
La cantidad -cada vez mayor- de producción de automóviles que solo favorecen a los países productores variando los esquemas fundamentales del desarrollo sostenible que establece que debe existir una correlación entre desarrollo social y desarrollo ambiental de manera entrelazada sin afectar o afectando lo menos posible el mundo del futuro que es de nuestros hijos y nietos, no de nosotros. Debemos cuestionarnos seriamente si el petróleo se acaba o si él nos está acabando a nosotros en nuestro afán de consumo falso, ya que seguimos como países y personas que quieren tener y no ser, pero ser realmente lo que somos, simples seres humanos.

