Para describir o tratar de definir el amor verdadero habría que adentranse en los laberintos del espíritu y la fe, donde más que comprenderlo debemos de sentirlo.
El amor que creemos entender desde nuestra óptica terrenal no sería suficiente ni garantiza una verdadera felicidad que es la verdadera razón de nuestra existencia. En ese manual de instrucciones del ser humano que es la Biblia, nos dice en 1 de Juan que Dios es amor y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
En 1 Corintios nos describe el amor: «Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
Si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser. Entre la fe, la esperanza y el amor el mayor de ellos es el amor».
El amor trasciende la razón
El propio Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la ciencia del siglo XX en una magistral carta legada a su hija escribió sobre el amor con sabias y profundas conclusiones: «Mi querida hija: Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo.
Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación. Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal.
Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor».
El amor verdadero trasciende la razón porque pertenece al espíritu, porque proviene del mismo creador. Que diferente fuera el mundo si el amor verdadero fuera la energía motora de nuestro accionar en el día a día.
Por: Alberto Taveras
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