Solidaridad empresarial
Una hermosa y cristiana práctica va inundando la vida social y económica del país. Hablo de solidaridad empresarial, de la dulce vinculación de empresas y empresarios a proyectos propios o ajenos de la mejor solidaridad social.
Así, el Grupo Financiero Popular y sus amigos hace tiempo apuestan al futuro del sur, con Sur Futuro y su primera dama Melba Segura al frente de la cosa. Mercasid, o sea, los Bonetti and friends, caminan por la salud de las mujeres, es decir, la vida. Es sabido, que los León Asencio sacaron de la chistera de su agradecimiento un centro cultural inexorable y exactamente colocado en el corazón de la Patria, para, entre tardes, sacar a pasear la identidad nacional y sus valores, el orgullo de ser dominicano. Algo parecido construyen los hermanos Perelló por el Baní de sus recuerdos, aquella nostalgia, la familia, el trabajo, o sea, Baní, una redundancia. Centro Perelló de Cultura Banileja.
Hace casi 20 años que gracias a George Arzeno, -que precisamente hoy comenzará a descansar en el parnaso de las almas nobles y bondadosas-, Brugal cree en su gente, en esos seres que anónimamente viven para servir; con ellos podría Leonel Fernández, si quisiera, armarse un Gabinete Social de p madre, un Plan Social de la Presidencia de purita envidia. Claro, si cada dos años no hubiera unas elecciones que ganar, compañeritos que complacer. (Perdón por la distracción politiquera.) Sigamos: La Fundación Corripio ha ampliado su mecenazgo cultural del libro, arte, ciencia, periodismo, país, y ya detrás de todo gran premio literario/ cultural en el país anda don Pepín y su mano amiga.
El más feliz y reciente invento de solidaridad empresarial es el que ha puesto en marcha Jaime David en la SEMAREN, al nombrar como administradores de picos, montañas, ríos, parques y jardines a prestigiosos empresarios y mejores ciudadanos de ejemplo y vocación de servicio. Manuel Estrella tiene ya su Diego de Ocampo para administrarlo con la eficiencia y la entrega con que ha creado, -con «un par» y 29.8 horas de trabajo al día-, su propio emporio empresarial de acero, hormigón y multimedios. Lo mismo ha ocurrido con Frank Rainieri, que dirigirá Los Haitises con la fe con que hizo parir de sus esfuerzos el sueño de locos que algún día fue Punta Canta y todos sus azules, atardeceres, sus trigueñas en colalés, ay, don Radha, y otros poemas.

