Que no nos separe la vida, y que se vaya al diablo la muerte. Pablo Neruda
El problema del PRD no es jurídico sino político, y como tal debe ser tratado.
Cinco derrotas son demasiadas derrotas para jugar ahora al andar de chico malo, de juicio en juicio entre el TSE, el TC y la SCJ; O lo que es peor, andar con unos tipos en plan perdonagobierno amenazando con la guerra urbana, que es con lo último con que un partido del sistema debe amenazar a un gobierno y sobre todo al país. Superada la guerra fría, los brazos armados de los partidos, y que ahora siempre tienen un tufo narcoterrorista, ya solo producen mancos y no de Lepanto.
Esa termocefalia verbal, junto a la macrocefalia y disfuncionalidad de sus instituciones, (comisión política o comité ejecutivo nacional), explican mas que el uso o abuso de recursos del Estado, las razones de las cinco derrotas consecutivas del PRD frente al bloque del PLD.
Pero sin haber leído a Goleman, unos señores en retiro prefieren seguir en La psicología del autoengaño.
Hay movimientos de vocación terrorista que han apoyado al PRD, de los cuales, como de la gente mala, uno no espera nada porque sabe que son capaces de todo. Pero no así de un PRD, que a pesar de sus errores, sigue siendo un instrumento de primer orden en el parnaso institucional y político de nuestra democracia. (¿Dónde están los coroneles, dónde están?)
¿Cuánta razón tiene la tendencia de Hipólito, y cuánta tiene la de Miguel Vargas? Eso no lo sabemos, (-uno, es que ha ido aprendiendo bastante con los años, pero a Juez no llega-) pero sí sabemos que, metidos de lleno en el mundo terrible de los tribunales del Estado que se encargan del asunto, al PRD le llegará el 2016 más repartido que un racimo negro de guineos maduros, andando con orgullo y sin zapatos. Los zapatos son la victoria.
Y otra vez volverán las oscuras golondrinas de la derrota. Y el PLD seguirá en sus quince, sabiéndose la última Coca Cola del desierto , el mal menor, qué joder, o sea.
Un PRD metido en los tribunales no tendrá paz para enfrentar con propuestas y acciones al partido gobernante, ni podrá luchar en el congreso y la sociedad civil porque sean aprobadas leyes y reglamentos que hagan las elecciones más breves, menos costosas y sobre todo más equitativas. Lo que es urgente.
Hipólito y Miguel, y nadie más, están a tiempo de salvar o enterrar definitivamente al PRD. Unidad en su diversidad, o muerte en sus fantasmas.
Y llegará el 2016, y entonces, no se tratará de dictadura constitucional ni de dictadura de partido, sino de la crónica roja de un partido blanco incapaz de llegar acuerdos para avanzar y recuperar el apoyo, o por lo menos neutralizar, a un 30 por ciento de los votantes que le teme -en especial al PPH-, como le teme el diablo a la cruz o peor, como le teme un escribidor de sueños a esas noches grises deshabitadas de cielo, es decir, de ti, amor.
PD: Sin ser del PRD, me informa, discreto, don Ángel González, que el tipo de los versos del piso de arriba, ya sólo existe cuando la imagina. Que sólo se cree alto, cuando ella lo cree alto, y limpio cuando ella lo mira?con buenos ojos,?con mirada limpia.? El viernes viajo a Madrid por confirmarlo con Sabina, que sí sabe de aprender a olvidar en pocos días y demasiadas noches. Buenas tardes. ?

