Claro, que no hayamos priorizado la educación sobre la construcción es algo grave.
Que la sociedad no cese de contar víctimas de la violencia, y los telediarios y matutinos no sean/seamos más que unos contables de la muerte, coleccionistas de sangre. Por supuesto que es grave.
Es grave, que la nómina pública sin oficio haya crecido con cada gobierno, tanto como crece la pasión si ella llega, ay, o el desvelo en su ausencia.
Nadie puede negar que es de una vocación suicida manejar en Santo Domingo. Quién niega que los ciudadanos de este país llevan en sus hombros la mayor carga fiscal del mundo por el simple hecho de que cada hogar es un mini Estado con su cisterna como una CAASD, su inversor como EDESUR, su guachiman como Policía, su OMSA personal, un primo narco para la operación de la madre en la Plaza, y en ese plan.
Los desafíos del próximo gobierno son muchos, incontables, asfixiantes, dolorosos y dolientes, humillantes, vergonzosos. Sin embargo, por encima del urgente pacto por la educación, la energía o la reforma fiscal del que se habla ahora, un solo gran desafío tiene el gobierno. Uno solo, como se dice en los bares de Madrid, Uno solo como el amor de una madre o la mano de un amigo.
Perdón por la insistencia, licenciado presidente, perdón que contradiga a Montavo, el único ministro designado, pero entre tantas urgencias reclamadas su gobierno solo tiene una. Una urgencia/tarea/reclamo, que de ser atendida, (y más ahora que la Fuerzas Armadas son más leales que nunca al poder civil, y la seguridad del Estado demostró en mayo que funciona bien para controlar perdonagobiernos) de ser atendida, ya digo, le permitiría comenzar a solucionar todas las demás, a pasito lento, si, pero es que, como con la amada, para llegar a su boca debió usted primero tomar su mano, para tener su cuerpo todo, ay, hubo de atreverse antes cómo olvidarlo- a robarle un beso.
Hablo de la única gran tarea a la que usted ha de dedicar los primeros 19 días y 500 noches de su gobierno: hablo sencillamente de tener el coraje que le sobra, el carácter que ya tiene y la voluntad política que le sospecho, para respetar y hacer respetar -a cualquier precio- las leyes que rigen el país y garantizan la paz social, la civilizada convivencia. (Y que quien se mueva, sin importar apellido, terrorismo o partido, no salga en la foto)
A partir del 16 de agosto, llame a Sigfrido, (el único que viste bien de los Pared Pérez) y que es amigo suyo, y póngale otra vez el uniforme. Hable con los señores del dólar y los políticos de aquí y de allá, reúnase con ese mismo amigo nuestro que va al DNI, alerte los sentidos al nuevo abogado en el DEPRECO, y deje que la Procuraduría vea los programas de investigación del guikén y la mueva el rumor público cuando éste sea confirmado.
Las deudas afectivas o monetarias, los favores recibidos ya se pagarán, pero que este primer año su tarea sea sólo una, presidente: Rescatar mediante la aplicación tozuda de las leyes, la autoridad que el Estado Dominicano ha perdido ya hasta en los semáforos…. y llega el invierno.

