Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

En los años ochentas, Vincho Castillo alertaba sobre la peligrosidad del narcotráfico y la posibilidad de que, de no actuarse con firmeza y agilidad, llegase el día en que las redes del narcotráfico y su primo el lavado penetraran a todo el tejido social del país, incluidos, of course, los partidos políticos en su lucha electoral… y ese día llegó.

Luego, fue llegando el temor de que la delincuencia homicida y los servicios de sicariato del narcotráfico obtuvieran su libertad de acción a través de la corrupción o el miedo…

Pues mire usted que, la puesta en libertad de un acusado de asesinar a 36 personas, (el señor Serumberto Mota Reynoso, alias Van Troi) por falta de pruebas y sobre todo por ausencia de testigos en el proceso, es la evidencia en gris de que ese día está aquí, y que esto es sólo el comienzo de la penúltima debacle institucional del país y el inicio del reinado del narcotráfico y el lavados, los sicarios y sus servicios.

Con el nuevo Código Procesal Penal se colocó la carreta delante de los bueyes, pero, lo que es peor, se ha sido incapaz de capacitar y dignificar  la labor de los cuerpos auxiliares de la Justicia para que estos puedan hacer su trabajo. Y a esto hemos llegado.

Hoy, Justicia, Policía y Ministerio Público son un único miedo, un temor único y constante que va creciendo como las pasiones contenidas o los amores imposibles, ay.

Cuatro meses después de que en Santiago el Presidente de la República mostrará sorpresa e indignación al enterarse de que a través del uso de celulares o de internet los delincuentes continúan dirigiendo sus negocios de amenaza, sicariato, clonación de tarjetas robo de autos y otros asuntos turbios desde la cárcel, nada ha pasado salvo que el asunto ha empeorado. Que don Van Troi, mediante un supuesto entramado de amenazas a por lo menos 36 familias haya logrado su libertad por falta de pruebas, es la demostración innegable de que todo el sistema policial, judicial y penitenciario ha tocado fondo.

Primero nos ganó la impunidad de los ladrones del erario, luego la efectividad y el poder económico del narcotráfico y el lavado; ahora, con Van Troi ha comenzado a ganarlos el miedo.

Somos el país del miedo, la inseguridad, la impunidad y los absurdos celebrados…. Y no se trata solo de narcos, corruptos o lavadores, no: es el miedo, don Radha, es el miedo que ha llegado para quedarse.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación