SANTIAGO.- Las calles fueron creadas para facilitar el tránsito de vehículos y las aceras para proporcionar a los transeúntes un lugar seguro por donde puedan desplazarse con libertad, sin embargo algunos ciudadanos han encontrado otro uso a estos espacios públicos y los han convertido en puntos estratégicos donde prima el comercio .
En Santiago, la calle Del Sol es un lugar tradicional y el centro económico donde están ubicados los principales bancos, tiendas, restaurantes y hoteles, pero también caracterizada por la gran cantidad de mercancía callejera que se vende.
Transitar por esta calle en la mayoría de los casos resulta difícil y es que el tumulto de gente que se desplaza por este lugar es un impedimento para la libre circulación.
Es increíble, pero aquí se encuentra desde el artículo más simple como un arete para mujeres hasta plantas para el hogar.
Las aceras están llenas de esos artículos, también los contenes e incluso las mismas calles. En la mayoría de los casos se encuentran a un precio menor que en las tiendas.
Por tal razón, los pequeños puntos comerciales de la calle Del Sol son espacios tan frecuentados y donde se acumula una gran cantidad de personas cada día.
Bocinas de vehículos, más de una canción sonando a la vez en distintos establecimientos, vendedores ofertando sus productos son algunas de las características de esta vía.
Es difícil que al pasar por esa calle, por lo menos uno de los artículos de venta no llame tu atención y es que para cualquier necesidad se encuentra respuesta en las aceras de esta vía.
El caso
María Bonilla transita todos los días por la calle Del Sol y dice que en especial los fines de semana es un reto para ella. A veces tengo que llegar rápido a un lugar y me desespero porque la gente en el medio no me permiten circular rápido, expresó.
Dijo que por las aceras de esta calle se tiene que caminar de manera lenta porque los stands restan espacio para que la gente se desplace, tanto así que en la mayoría de los casos prefiere caminar por las calles.
No encontrar gente en la calle Del Sol sería un milagro, dijo con cierta ironía María, quien expresó que ha comprado algunos artículos en estos establecimientos debido a que se encuentran a buen precio y si se saben buscar pueden que duren cierto tiempo.
Mientras que conversar con los transeúntes de la vía es fácil, con los vendedores es verdaderamente un reto, puesto que la circulación de personas es constante y si se detienen a conversar con alguien por largo tiempo quizás se les escape un posible cliente.
Esa es la conclusión a la que se llega después de tratar de abordarlos y ver cómo éstos contestan una o dos palabras mirando incesantemente hacia su alrededor y si ven a alguien circular olvidan la pregunta y empiezan a ofertar sus mercancías.
Pero lo que si se puede percibir a simple vista es que en su mayoría son personas dinámicas y con la capacidad de definir en menos de un minuto las características de los artículos que venden.
Además tienen la capacidad de llegar a la necesidad de la gente y acomodar los precios a sus bolsillos.
La competencia
Los estantes de los vendedores están uno al lado del otro y a veces uno al frente del otro, sin embargo todos venden, al parecer estos comerciantes han entendido que el sol sale para todos, por lo que no viven angustiados pensando que el vecino le va a quitar la clientela.
