El acuerdo de venta a Venezuela del 49 por ciento de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) resultaría una transacción útil, conveniente y oportuna, por tratarse de un socio fiable que garantiza transferencia de tecnología y de suministro y procesamiento de combustibles.
Es por eso que se recibe con particular agrado la noticia de que están avanzadas las negociaciones para cerrar ese acuerdo, que sin dudas tendría resultados diametralmente diferentes a los alcanzados durante los muchos años que esa instalación estuvo bajo control de la multinacional Shell Company.
La coparticipación de Venezuela en Refidomsa abriría las posibilidades de una ampliación de esas instalaciones que apenas alberga capacidad para refinar unos 34 mil barriles de petróleo diarios de los 150 mil que consume el país.
Desde su fundación, en 1972, Refidomsa no ha sido objeto de ningún tipo de ampliación, por lo que se ha quedado rezagada en su capacidad de almacenaje y refinación. Y ahora la posibilidad de compartir sus operaciones con Petróleos Venezolanos (Pedevesa), es una oportunidad que el Gobierno no debería desperdiciar.
La ocasión es propicia también para compartir a todo pulmón la propuesta del presidente Leonel Fernández para que Naciones Unidas (ONU) tome como un buen ejemplo de solidaridad, ética y alcance humano, el esquema subregional del programa Petrocaribe, que promueve el Gobierno del presidente Hugo Chávez.
Las economías de Centroamérica y el Caribe se han mantenido a flote en medio de la tormenta financiera global que se engendró en Estados Unidos, gracias al programa Petrocaribe, que ha permitido suministro continuo de petróleo a los gobiernos de la región, en base a créditos concesionarios en el pago de una parte de la factura petrolera.
Tal y como señaló el presidente Fernández en la VI Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno , en Saint Kitts, el esquema subregional que promueve la República Bolivariana de Venezuela es un buen ejemplo de solidaridad, ética y alcance humano, que las metrópolis imperialistas deberían imitar.

