MONTECRISTI. Esta provincia está cargada de lugares que muestran un extraordinario potencial de recursos naturales de incalculable valor científico e impresionantes bellezas.
Pese a ello, los gobiernos no se han interesado por impulsar programas que aprovechen los tesoros de este Quinto Polo Turístico, que permanece anquilosado.
Las condiciones paradisíacas de la provincia en el aspecto marítimo son un atractivo para cuantos deseen entrar en contacto directo con la naturaleza, apreciando la mejor conservada y extensa barrera de arrecifes coralinos y la uniformidad de su plataforma submarina.
Aquí se pueden apreciar extensos manglares, bajo nivel pluviométrico anual, los cayos Siete hermanos, hermosas playas, flora endémica, abundantes poblaciones de especies migratorias como las ballenas, delfines, manatíes, meros, tortugas, bibíes, entre otras, y un litoral óptimo para la pesca y deportes acuáticos.
La lucha de intereses manejada por los sectores de poder que tienen inversiones en otras zonas, se han encargado de colocar las retrancas para que nunca se concretice el desarrollo de esta ciudad, consideran diversos sectores montecristeños.
Las inversiones han sido tímidas y poco refrendadas por los gobiernos, manifiesta el doctor Frank Joseph Thomén, uno de los pioneros en el desarrollo turístico, propietario del Ecoresort & Marina Montecristi y del Hostal San Fernando, quien demandó la atención del gobierno a fin de concretar proyectos de infraestructura para apoyar el anhelado desarrollo de esta histórica ciudad del Morro.
El propio ayuntamiento de aquí contribuyó para distribuir a precios de vaca muerta terrenos de gran vocación turística. Las explicaciones han llovido desde entonces y los beneficiados en silencio absoluto.
Otras opiniones
El empresario Fabrisiano Abreu (Machito), propulsor del sector turístico a través de su restaurante Coco Mar, manifiesta que para provocar un óptimo desarrollo turístico en esta ciudad, es necesario refrendar las inversiones con infraestructuras que capitalicen y sirvan de soporte a las iniciativas particulares, tal y como han hecho algunos gobiernos en otras zonas.
El ingeniero Salvador Tabaré Peña, directivo de la Asociación de Montecristeños Residentes en Santo Domingo, considera que pese a los múltiples nichos que pudieran aprovecharse para desarrollar el turismo en la provincia
Este renglón productivo se mantiene estancado porque dadas las condiciones económicas, es necesario formular un plan de desarrollo y la inversión estatal como catalizador de la formulación y puesta en marcha de dicho plan.
A su juicio, los renglones principales con que cuenta Montecristi son su historia, desde Guacanagarix hasta Manolo Tavárez; el buceo deportivo, la observación astrológica, aprovechando el cielo más claro y despejado; la observación botánica, al poseer una extensa flora endémica; la observación de aves, con una extensa fauna aviar; la pesca deportiva y comercial, por contar con un banco pesquero con abundancia de pez vela, espada, marlin, guatapaná, dorado y atún rojo y cola amarilla.
Peña destaca las condiciones climáticas, la geriatría es un nicho viable, pudiendo desarrollarse como retiro de pensionados; por ser Manzanillo una bahía protegida, pudiera desarrollarse como un punto de abastecimiento para embarcaciones deportivas y cruceros, construyendo una marina en Estero Balsa.
El profesor Norberto de la Cruz, de la Asociación de Montecristeños Residentes en Estados Unidos, es partidario de una agenda de desarrollo conjugándose la inversión privada con la estatal, para aprovechar el extraordinario potencial con que la naturaleza dotó a esta ciudad.
Las bellezas
El fondo marino en las proximidades del Morro y el cayo Pablillo es rico en tesoros oceanográficos, constituidos por múltiples galeones hundidos que datan de la época de la colonización.
Posee además monumentos de relevancia histórica, la Casa Museo de Máximo Gómez, cuna de la firma del Manifiesto de Montecristi, mediante el cual se logró la liberación cubana. Su gigantesco reloj público, la atractiva Villa Doña Emilia, entre otros monumentos patrimoniales.
Aquí se construyó el primer acueducto del país y se instaló el primer teléfono, vestigios de su otrora época de prosperidad.
El Poder Ejecutivo, mediante decreto creó en 1983, el Parque Nacional de Montecristi; la Ley 241 le declara en 1984 Zona Turística; y en 1993, se le crea como Quinto Polo Turístico.
A precio vil
Terrenos con vocación turística han sido vendidos por el propio Ayuntamientoi, operaciones que han pretendido explicar de mil maneras las autoridades municipales, mientras a los beneficiarios nadie ha podido forzarlos a romper el silencio.
