Opinión

El gran desafío

El gran desafío

Milton Olivo

Cuando pienso que la República Dominicana nace como nación en 1844, mientras EEUU fue en 1776 Inglaterra 1707; Francia, 486 DC, me llena de orgullo y me preocupa al mismo tiempo.

Me llena de orgullo el valor y el coraje que desplegaron nuestros ancestros en la defensa de nuestra nacionalidad.

Contra las potencias de la época que en su momento han conspirado contra su soberanía España, Francia, Inglaterra y por último los Estados Unidos.

Pero me preocupa que existamos como país sin un norte que ambicionemos.

Carecemos de una visión de futuro compartida. Y que los poderes públicos estén desacreditados y comprometidos con la corrupción y la impunidad.

Y peor aún, que más de la mitad de la población sobreviva con ingreso inferiores o por debajo a de la línea de pobreza.

Me preocupa que por la actitud antinacional del Poder Legislativo, y la actitud proimpunidad del Poder Judicial, cada día exista mas pesimismo en la población y más frustración con los poderes establecidos.

Con razón la sociedad se plantea.. ¿de qué vale un Congreso Nacional que no es más que un sello gomigrafo de la Comisión Política de sus partidos? Mejor cerrarlo y ahorrarnos ese dinero.

Y peor aun que cada día crezca más la convicción en el seno del pueblo, de que solo con la ruptura de esta democracia partidaria, podrá imponerse en el país una auténtica democracia constitucional.

Como pueblo aspiramos y nos merecemos una democracia constitucional con un Congreso Nacional que legisle para el pueblo, donde sea impensable la repetición de otro caso como la Barrick Gold.

Y sobre un gobierno que se proponga maximizar nuestra capacidad productiva, erradicar el desempleo, elevar al máximo nuestro potencial exportador, integrar toda la sociedad a la seguridad social, que el salario mínimo sea por lo menos igual al costo de la vida.

En fin, una clase política enfocada no en buscarse lo suyo, sino en convertir nuestra Quisqueya en la economía más poderosa y desarrollada de la región. Donde los únicos privilegiados sean los niños, los ancianos y los discapacitados.

El Nacional

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