SANTIAGO. El plátano es parte de la cotidianidad dominicana. Gozar de un buen frito verde, comerlo amarillo o en el tradicional mangú, es disfrutar de una delicia.
Pero este alimento está cargado de afanes para unos y de un gran dolor de cabeza para otros.
El mejor ejemplo de esto se encuentra aquí entre los distribuidores de ese fruto, quienes se han visto forzados a ubicarse de un lado a otro y donde quiera que van se convierten en el dolor de cabeza de los vecinos y de la autoridad municipal.
Vender plátanos es una actividad a la que muchos se dedican, pero pocos conocen las dificultades que han tenido que vencer algunos de estos vendedores para que ese alimento pueda formar parte de la dieta de los dominicanos.
A las 4:00 de la madrugada arriban los vendedores de plátanos al Hospedaje Yaque, en Santiago, donde el desorden, el bullicio y el vaivén de las carretas cargadas son algunos de los aspectos que les dan la bienvenida al lugar.
Cinco segundos son suficientes para que lo que se aprecia a simple vista delate que un símbolo de la gastronomía dominicana como lo es el plátano se ha convertido en el generador de caos en la ciudad.
Plátanos tirados en los contenes impiden el libre tránsito de los peatones, los tapones generados por las camionetas parqueadas en la zona son un obstáculo para que las rutas del concho se desplacen con facilidad, así como la sofocada vida de quienes encima de un vehículo de carga organizan su mercancía para salir a venderla a las 8:00 de la mañana.
Todo esto forma parte de una imagen panorámica del hospedaje Yaque.
Ese establecimiento es desde hace mucho tiempo el principal y mayor abastecedor de víveres de la ciudad.
Según informes del Departamento de Agricultura, el hospedaje es sin duda el mercado más importante no sólo de Santiago sino de toda la región del Cibao.
Las ventas de alimentos al por mayor se realizan principalmente allí.
Desde ahí se distribuyen productos a muchas comunidades del entorno.
Se estima que cerca del 90% de los productos alimentarios agropecuarios que llegan a Santiago son mercadeados en El Hospedaje.
Los numerosos colmados, pulperías y ventorrillos que existen en todos los barrios de la ciudad adquieren sus productos en ese lugar.
Además, el hospedaje es un almacén donde se deposita un símbolo que identifica sin lugar a duda al dominicano, por lo que algunos opinan que debería estar en mejores condiciones.
Está muy desorganizada esta zona, los plátanos tirados en los contenes no permiten que las personas caminen libremente y le dan mala impresión a quien viene por primera vez, afirma Gilberto Rodríguez, quien desde hace más de cinco años trabaja en El Hospedaje.
Rodríguez sostuvo que hace más de cinco meses lo trasladaron de la avenida Hermanas Mirabal, con la promesa de que el Ayuntamiento les construiría un mercado para que pudieran realizar su trabajo de manera más organizada. Sin embargo, estos vendedores aún se encuentran en la zona baja de la ciudad, muy próximos al río a donde fueron trasladados.
Allí la contaminación y la desesperación por el tumulto de gente que circundan por el lugar son algunos de los problemas que enfrentan no sólo los vendedores sino quienes residen próximo a esta zona, que se hace llamar Hospedaje del Yaque.
Un mega mercado
En el informe Memorias del tercer año de gestión de agosto 2004- agosto 2005, del Ayuntamiento de Santiago, se planteó que la construcción de un mega-mercado en las periferias de Santiago, era una idea que no había sido descartada por completo por el síndico José Enríque Sued, puesto que estaba consciente de que un proyecto de esta naturaleza sería un reforzamiento de los servicios municipales y, a la vez un fuerte apoyo al desarrollo económico.
El dato
El funcionamiento de este mercado es un dolor de cabeza para quienes residen en la zona, debido al bullicio.

