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El lago Enriquillo y el clima

El lago Enriquillo y el clima

Son muchas las interpretaciones que se han elaborado en torno a la problemática ambiental que se suscita con respecto a la elevación en los niveles de superficie de las aguas del lago Enriquillo.

Los fundamentos de la ecología aplicada en los planteamientos científicos sobre la realidad del lago, nos llevan a investigar la situación de otros lagos en nuestro continente y fuera del mismo.

La sucesiva elevación del Lago Valencia, el Titicaca el Managua entre otros nos colocan en una situación de relativa preocupación.

Si partimos de que ese canal cretácico que dejó a las aguas saladas enclaustradas en un espacio geográfico que comprende desde la bahía de Neiba, hasta su contraparte en las cercanías de Puerto Príncipe encontramos algunas situaciones conflictivas en términos de conformación geológica de estos lagos interiores en espacios relativamente pequeños como son las islas.

No cabe dudas de que partiendo de esos elementos y pasando por los niveles de evapotranspiración que han sufrido las aguas del lago la complicación científica se agudizan razón por la cual dar opinión se hace más dificultosa para los que hacemos estudios a este nivel.

Los cambios globales que se observan de manera continua ofrecen algún tipo de indicador para justificar la coyuntura de elevación de las aguas.

Recordamos que hace 25 años nos bañábamos en la Playita situada en las cercanías del Banco Agrícola en el malecón y esta playa sencillamente desapareció hace unos 15 años.

De la misma manera ha sucedido con los movimientos de arena que ha arropado arrecifes en el sureste de Puerto Plata desde Hace unos años atrás, sin que nadie ofrezca explicación en detalles sino que simplemente se limitan a dar opinión sin justificación de las realidades ambientales que se han estado sucediendo continuamente en nuestras costas y en ecosistemas interiores de nuestro país. Pero debemos llegar a analizar el comportamiento del lago en los últimos 25 años y nos daremos cuenta de algo más por venir en este ecosistema lacustre.

Si iniciamos definiendo  este cambio global, diremos que. El cambio climático se refiere al efecto de la actividad humana sobre el sistema climático global, que siendo consecuencia del cambio global afecta, a su vez, a otros procesos fundamentales del funcionamiento del sistema Tierra.

La interacción entre los propios sistemas biofísicos entre sí y entre éstos y los sistemas sociales, para amplificar o atenuar sus efectos, es una característica esencial del cambio global que dificulta la predicción de su evolución.

De hecho, el cambio es algo consustancial al planeta Tierra que, a lo largo de sus miles de millones de años de historia, ha experimentado cambios mucho más intensos que los que se avecinan.

Incluso muchos de los cambios más importante en la biosfera han estado forzados por organismos, como fue el paso de una biosfera pobre en oxígeno y con alta irradiación ultravioleta a una biosfera con un 21% de oxígeno y una capa de ozono que filtra los rayos ultravioleta, consecuencia del desarrollo de la fotosíntesis en bacterias.

Mientras que en cuanto a situaciones diversas se sustentan diferentes coyunturas que aun no tienen justificaciones científicas.

El uso de satélites para la observación del planeta es relativamente reciente, iniciándose en 1960 con las primeras imágenes del satélite meteorológico estadounidense tiros-1, pero ha aumentado notablemente para conformar un sistema de observación del planeta en la actualidad.

Se sabe que el Sol manifiesta ciclos en su actividad pero, por el momento, no se conoce cómo el sistema climático respondería a ellos produciendo finalmente cambios en el clima. 

La Tierra describe una trayectoria elíptica alrededor del Sol cuya excentricidad cambia en el transcurso del tiempo con una periodicidad de unos 100.000 años.

Esto hace que la Tierra se encuentre a una distancia del Sol que no va siendo igual año tras año al recorrer su órbita, que además es cambiante.

También la inclinación del eje del mundo con respecto al plano de la trayectoria (oblicuidad) es variable, lo que hace que, como si la Tierra fuera una gran peonza, la prolongación de su eje de rotación señale puntos diferentes de la cúpula celeste, con ciclos de alrededor de 41.000 años.

Por otra parte, la elipse orbital cambia de orientación en el espacio, dando lugar a lo que se llama precesión de los equinoccios.

Esto hace que las estaciones astronómicas se den en diferentes lugares de la órbita con periodicidades aproximadas de 19.000 y 23.000 años.

El resultado final es que, aunque fuera constante la energía emitida por el Sol, es diferente la energía incidente en el sistema y, además, se distribuye de forma diferente sobre la superficie del planeta.

El Nacional

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