Mañana 30, es el Día del Maestro, que debemos rememorar y celebrar en la elevación de nuestros pensamientos y almas, a tantos hombres y mujeres surcadores de ideas, conciencia, la sabia nutricia de la enseñanza, principios y raíces imperecedera de su educación, que muchos sustentamos y llevamos al más allá. Tengo más de 30 años participando esta noble faena.
¡Maestra, maestro, virtuosidad augusta, con ribetes de eternidad como su nombre! Desde nuestros antepasados y también presentes ahora, han legado y continúan esas rutas inmarcesibles de la enseñanza, principio cardinal en la vida de los pueblos, alimento de la propia conciencia social, que bien debía no solo en esta ocasión, sino siempre, rendir tributos de respeto, amor, admiración, a quienes señalan los senderos también del futuro bienestar, la paz, profesionalidad, por los tintes de sus voces, actitudes, metodología, sacrificio, sus trémulas manos, sabios consejos, el civismo y patriotismo, que fulgen en las frases, maestro, maestra, retumbar de campanas a veces silenciosas, otras enardecidas, emocionantes que despiertan y vierten en sus preceptos el valor, la moral, honestidad, dignidad, el respeto, y los sacrosantos principios de nuestra enseña tricolor: Dios, Patria y Libertad.
Nietzche dijo: Se ha llegado a la maestría, cuando no se yerra ni se vacila en la ejecución.
Rindo tributos y homenaje a quienes fueron mis maestros y maestras, vivos y fallecidos, ante quienes me inclino reverente, recordándolo sus sabias enseñanzas, a mi inolvidable madre en el nivel primario maestra Mercedes María Nina, a mis queridísimos tíos doña Luz Nina y Luis Sergio Nina, en ese mismo tenor, en la escuela Juan Pablo Pina, a Dolores Medina, Dolorita, Alfredo Zabulón Díaz, Mercedes Valdez, Chea, a Cándida Nina y a todos que por falta de espacio no puedo señalar.
A nivel secundario, en el Liceo Manuel María Valencia, en San Cristóbal, a Altagracia Pérez (Tatica), Guillermo Mañón, Dora Sturla, Florinda Valdez, Teresita Pimentel Miranda, Juana Martí, licenciado Florencio Rivas, doctor Manuel Antonio González, doctor José Canó López, doctor Sócrates Barinas, profesor Aquino, licenciado Rafael Ramos e ingeniero Bueno.
En la Universidad de Santo Domingo, al doctor Julio César Castaños Espaillat, licenciado Leoncio Ramos, licenciado Hipólito Herrera Billini, licenciado Manuel Ruiz Tejada, licenciado Carlos Sánchez y Sánchez, licenciado José Manuel Machado, licenciado Manuel Amimama, licenciado Jaime Manuel Fernández, doctor Ramón Morel Cerda y doctor Manuel Bergés Chupani, entre tantas glorias del magisterio y la patria.
Nuestras efusivas congratulaciones al magisterio nacional, mujeres, hombres de diferentes edades, consagrado en la elevación cada día que transcurre de esta importante clase, que bien merece nuevas conquistas y mejores condiciones de vida y sustento, aunque en los últimos años se ha avanzado bastante en este sistema, pero faltan todavía mayores proyecciones para continuar esta obra excelsa y redentora.

