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El mundo inquieto por sucesión en Norcorea

El mundo inquieto por sucesión en Norcorea

NYTTOKIO.  Con la abrupta muerte del líder norcoreano, Kim Jong Il, el destino de este aislado régimen con armas nucleares ha caído en las manos de su hijo más joven, Kim Jong-un, quien es tan desconocido que hasta el año pasado el mundo no sabía con seguridad cómo lucía.

Pero el mayor enigma es si el hijo más joven del desaparecido dictador será capaz de mantenerse en el poder en el último bastión del comunismo de línea dura, y mucho más, si puede prevenir que colapse su empobrecida economía.

Por ahora, el reservado régimen actúa fiel a su costumbre, al ofrecer pocas claves sobre qué cambios, si es que habrá alguno, puede traer la muerte del dictador. Sin embargo, parece estar ofreciendo los primeros signos de una respuesta a la pregunta que desde hace tiempo ha preocupado a los analistas: ¿se mantendrá la poderosa rama militar y otras partes de la pequeña elite gobernante del país al lado de las ambiciones de la familia Kim de extender su gobierno dinástico a una tercera generación?

A horas del anuncio del lunes de la muerte de su padre, el gobernante Partido de los Trabajadores de Corea del Norte emitió un comunicado en el que pedía al país que se uniera “bajo el liderazgo de nuestro camarada Kim Jong Un”.

El Kim más joven fue también nombrado jefe del comité que supervisará el 28 de diciembre el funeral de su padre, algo que algunos analistas interpretaron como una prueba de que la transferencia de poderes al hijo procede sin problemas, al menos en los primeros días. Los analistas dijeron que esperan que el funeral sea un despliegue público elaborado, no sólo de reverencia para el fallecido dictador, sino también de unidad nacional ante su sucesor.

“La primera prueba del nuevo liderazgo será en su manejo de la muerte misma”, declaró John Delury, profesor de Estudios Internacionales en la Universidad Yonsei, en Seúl.

Algunos analistas declararon que Kim Jong Il usó los tres años después de su primer encuentro con la muerte, un derrame cerebral en el 2008, para fomentar con éxito el apoyo a su inexperto hijo, quien se cree que está cerca de los 30 años. Dijeron que la clase gobernante de Corea del Norte puede también reconocer que, al menos por ahora, no tiene otra elección sino aceptar la sucesión: los dos hijos mayores de Kim Jon Il son vistos como playboys haraganes, mientras que cualquier intento de rechazar a la familia Kim podría deshacer la legitimidad de todo el régimen.

“Kim Jong Il usó los años después de su apoplejía para formar un consenso entre la elite de que su hijo podría ser el rostro de Corea del Norte después que él no estuviera”, declaró Kim Yeon Su, profesor de Estudios Norcoreanos en la Universidad Nacional de Defensa, en Seúl. Agregó que éste fue un rostro fácil de vender: con cachetes rellenos, pelo corto y una mirada fija, Kim Jong Un se parece mucho a su abuelo, Kim Il Sung, fundador del régimen y quien es aún reverenciado como un dios.

Pero lo que suceda después del funeral es aún una incógnita para el mundo.

El único precedente es la última transición en la actual dinastía gobernante, cuando Kim Jong Il asumió después de la muerte en 1994 de su padre, Kim Il Sung. En ese caso, el hijo observó un período tradicional de tres años de luto antes de tomar formalmente el control del país, una acción que refleja la extraña mezcla del régimen de las características habituales de una monarquía confuciana antigua con el culto a la personalidad estalinista del siglo XX.

El Nacional

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