El muro que separa a Estados Unidos y México es una obra en construcción, desde hace muchos años. Discontinua, no uniforme, como todas las levantadas en diferentes épocas. La Gran Muralla China, inconclusa e interrumpida en diferentes puntos, de hecho carece de uniformidad. Frank Kafka describe este proceso muy a su estilo:
“El extremo norte de la Muralla China ya está concluido. Dos secciones convergieron allí, del sureste y del suroeste. Ese sistema de construcción parcial fue aplicado también en menor escala por los dos grandes ejércitos de trabajadores, el oriental y el occidental.
Este era el procedimiento: se formaban grupos de unos veinte trabajadores, que tenían a su cargo una extensión cercana a los quinientos metros, mientras otros grupos edificaban un trozo de muralla de longitud igual que se encontraba con el primero. Una vez producida la unión, no se seguía la construcción a partir de los mil metros edificados: los dos grupos de obreros eran destinados a otras regiones donde se repetía la operación.
Naturalmente que con ese procedimiento quedaron grandes espacios abiertos que tardaron muchísimo en cerrarse: algunos lo fueron años después de proclamarse oficialmente que la Muralla estaba concluida. Se afirma que hay espacios vacíos que nunca se edificaron; aseveración, sin embargo, que es tal vez una de las tantas leyendas a que dio origen la Muralla y que ningún hombre puede verificar con sus ojos, dada la magnitud de la obra.”
Forma, estilo y destino de grandes edificaciones de esta naturaleza, atrapadas y atadas, por supuesto, al devenir histórico, donde los factores políticos y económicos prevalecen sobre las condiciones humanas y la dinámica social de los pueblos separados. Los muros se hacen murallas cundo se cierran y son destinados a la protección y defensa de determinado sitio. La frontera entre México y su vecino del norte nunca alcanzará la categoría de muralla, debido a los espacios insalvables que la naturaleza se encarga de aislar.
Tiene, asimismo, miles de pasos legales y 20 puntos de travesía libres, en ciudades que se confunden de un lado a otro, celosamente vigilados por Estados Unidos debido a los atractivos que ofrecen las condiciones económicas de ese lado. Tiene una longitud de 3185 kilómetros, pasa por cuatro estados estadounidenses y seis mexicanos.
Separa espacios geográfico-político entre naciones, parte del Océano Pacífico y culmina en el Atlántico, el cual se ha ido modificando a lo largo de la historia por diferentes motivos. De oeste a este, desde las ciudades de Tijuana, en Baja California, México e Imperial Beach, del condado de San Diego, en California, Estados Unidos; y termina en el municipio mexicano de Matamoros, Tamaulipas y el condado estadounidense de Cameron, Texas.

