Opinión

El país de los “comesalami”

<P>El país de los “comesalami”</P>

Esta historia no es fantástica, quizás novelesca. Dada su inverosimilitud, ¿hay que concluir que no es verdadera? Sería un error. Somos de una época en que ocurre de todo; tenemos casi derecho a pensar que en este país ha pasado  de todo, por lo que la gente perdió su capacidad de asombro.

“Aquí ná e ná”, como diría el colega Claudio. En este país la gente se “jarta” de salami más de una vez al día. La otra alternativa alimenticia de los pobres es el huevo, y no está nada barato.

¡Que tiene hez! ¿Que la materia prima que se usa es hueso molido importado desde los países donde lo desechan? A la gente poco le importa, y a las autoridades mucho menos.

Lo que se ha denunciado sobre los salami no es nada nuevo, solo el nombre, porque en ocasiones anteriores ha tenido otras denominaciones; tal es el caso de la gasolina que se ha denunciado y comprobado que no tiene el octanaje que establecen los estándares internacionales.

Podríamos hacer mención del gas licuado de petróleo, cada semana cierran, por lo menos en los medios de comunicación, a empresas que estafan a los consumidores con el peso de este combustible o en su composición.

Y nada hay que decir de la venta de productos vencidos que ofrecen colmados y supermercados. Pero lo que ocurre con los medicamentos no tiene madre ni padre, porque en cualquier patio de Villa Consuelo funciona un laboratorio clandestino, a la vista de todos y todas.

Estamos acostumbrados a que nos estafen, a que nadie nos defienda, ni siquiera nosotros mismos.

La tendencia de algunas autoridades gubernamentales es denunciar uno que otro problema, y, en ocasiones, dejar entrever sus frustraciones al no poder hacer nada, porque los compromisos están al más alto nivel.

El afán de la gente por sobrevivir día a día, le impide recordar sus derechos y coordinar acciones de respuesta a tantos abusos.

Por lo pronto, los dominicanos seguiremos siendo un país de “comesalami”.

El Nacional

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