Por más que nuestros políticos intenten abandonar el carácter conceptual de la política, no habrá forma de borrar las aseveraciones del tratadista francés, Michel Foucault de que el poder lleva en sus entrañas su propia resistencia.
Las circunstancias históricas en las cuales, el presidente Luis Abinader asumió las riendas del Estado, deberían motivar ineludiblemente a unir voluntades y darle un carácter humano a la actividad política, sin embargo, la política no obedece a utopías infundadas, sino a una ley inexorable: alcanzar el poder.
De ahí, que el discurso de la oposición política, hace tiempo que ha dejado de girar en torno a la crisis sanitaria mundial y a crear una conciencia social de que todos debemos ser solidarios con el gobierno, sin importar color e ideología. Esa es la naturaleza de la política.
Los que parecen estar durmiendo, son los altos dirigentes y algunos funcionarios del gobierno del PRM, que no han entendido el momento histórico y la imperiosa necesidad de ayudar con eficacia, la titánica labor que realiza el jefe del Estado.
En estos momentos, hay todo un plan comunicacional que busca desmoralizar a los dominicanos, con los argumentos, de que el gobierno que dirige Luis Abinader y sus funcionarios, no han sido capaces de manejar la crisis. El crear un clima político para desprestigiar al gobierno, es una estrategia de opinión pública, que ya una vez se puso en práctica contra el gobierno de Hipólito Mejía.
Lo penoso es, que la política comunicacional del gobierno del presidente Abinader, está difusa, no contiene un mensaje que trascienda el aspecto meramente publicitario.
Abra los ojos, presidente. Puedo demostrar que se están produciendo cancelaciones de personas con militancia probada de su partido. Cancelar a uno de sus compañeros, con 20 años en su trabajo y 65 de edad, es desmoralizante y crea un terreno fértil al discurso opositor.
Las verdades se construyen al igual que las mentiras. Es una lástima que los ideólogos del PRM, ignoren a Alfred Sauvy, quien enseñó ‘’ Que la opinión pública es una fuerza política’’.
Por: Ramón Rodríguez
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