POR: Danilo Cruz Pichardo
d_cruzpi@hotmail.com
En tiempos en que en muchos foros internacionales se aboga por el combate a la pobreza social, preservación del medio ambiente, la paz y el desarme, la brecha digital y la sociedad del conocimiento, simultáneamente se celebran actividades banales, racistas y consumistas, como en efecto son los denominados concursos de belleza.
En esos eventos se tiene como prototipo de dama bella e ideal a la muchacha larguirucha, blanca, delgada, pelo lacio, nariz perfilada y cuerpo curvilíneo, un verdadero insulto a las mujeres negras africanas y a sus descendientes en todo el mundo. Es preferible concursos en diferentes áreas del conocimiento científico para estimular a los jóvenes a esfuerzos sustanciales.
Tuve la oportunidad de ver, el pasado martes 18, los premios “El Soberano”, que nuestros cronistas sociales otorgan a artistas destacados en el plano local e internacional. La razón es valedera y merece aprobación, pero bien harían en rediseñar el formato e impedir una competencia de trajes y zapatos.
Y procurar verdaderos contenidos en los temas que se les formulan a los artistas. La misma introducción (en algunos casos poco sincera) a todas las entrevistadas: “¡Estás bellísima!” Y proceder de inmediato con dos preguntas comunes: “¿Quién te confeccionó el traje? ¿Se pueden ver tus zapatos?” Un cuestionario sin ninguna importancia y cargado de incentivo al consumismo a los vestidos y zapatos caros y al modisto Lirio.
Además de ser un insulto a las miles de muchachas pobres que presenciaban el evento, muchas de las cuales se acostaron sin cenar esa noche, se les envía a buscar dinero por cualquier medio para ponerse a la moda con trajes y zapatos como los exhibidos por las celebridades criollas y extranjeras que acudieron al Soberano.

