La Marcha Verde tiene el mérito de haber unificado a toda la oposición política en torno a la lucha por el fin de la impunidad y la corrupción. Y podría ganarse el derecho de postular a un candidato presidencial apoyado por todas las fuerzas políticas y entidades de la sociedad civil que aspiran a la salida del PLD del poder político.
El problema está en que a la Marcha Verde le hace falta un general, es decir, a un líder carismático y con autoridad para promoverlo y proyectarlo antes de las primarias del PRM. Lamentablemente, al momento, no se observa a ese líder.
La Marcha Verde no ha sido capaz, siquiera, de formar a una directiva y proyectar a un liderazgo colegiado. ¿Quiénes son los directivos de la Marcha Verde? La población no los conoce.
En la Marcha Verde hay mucha gente decente, de clase media, en su mayoría jóvenes académicos adornados de inquietudes sociales, asqueados por la podredumbre que hay en el Estado dominicano.
Sin embargo, casi todos carecen de experiencia política electoral y desconocen que para ganar unos comicios hay que hacer como las guaguas públicas, es decir, dejar que se monte todo el que quiera, pues es un imposible construir una mayoría sólo con gente decente.
Y mientras la Marcha Verde sigue focalizada en luchar contra la corrupción y la impunidad, los candidatos del PRM aceleran su proselitismo en torno a la estructura que tiene esa organización política en toda (o casi toda) la geografía nacional, por lo que podría ganarle la iniciativa en la escogencia de una opción presidencial opositora. Naturalmente, depende la escogencia que haga el PRM.
Si escoge a Hipólito Mejía, con el descrédito y el rechazo electoral, de forma espontánea la oposición optaría por otra alternativa.
De manera que todavía la opción electoral opositora no está definida, pero será muy pronto. El acontecer político luce acelerado y el oficialismo y la oposición el año entrante podrían definir sus candidatos. Y en un país como el nuestro, con tendencia a la bipolarización, la gente sufraga por las dos opciones con mayores posibilidades.
Y como el deterioro moral del oficialismo es creciente y la gente muestra cansancio del PLD, observo a una oposición alzarse con 22 o 24 senadurías.
Y en las presidenciales la oposición ganaría con un porcentaje superior al 50%, en el hipotético caso de que los comicios sean libres, que también podría ser un sueño.

