Barcelona. En apenas seis jornadas el Barça B ha pasado de ser el ‘farolillo rojo’ de la LEB Oro a abandonar posiciones de descenso. Ha ganado todos los partidos en ese período y actualmente, con balance de 9-19, mantiene la mejor racha triunfal de la competición.
La resurrección ha coincidido exactamente con la llegada al equipo del dominicano Dago Peña y del ucraniano Volodymyr Herun. El primero, procedente del Leyma Coruña, es el mejor tirador de la competición: con un volumen de 110 triples intentados mantiene un 51% de acierto en la Liga. En la jornada 26 fue MVP y saliendo del banquillo ha logrado infundir al equipo un espíritu competitivo notable.
“Eran detalles de veteranía que faltaban para subir el ánimo. Son chicos jóvenes y la liga es dura, con muchos veteranos que sacan provecho. He ayudado a que sintieran confianza”, explica Peña que el pasado año ejerció también de revulsivo en el Leyma, con el que logró un balance de 11-8 para acabar jugar playoff semifinal.
Con 28 años de edad, Peña no se ajusta al perfil medio de un Barça B diseñado, sobre todo, para el rodaje de los jóvenes pero su papel de líder y ejemplo ha sido clave para cambiar la dinámica. “El ‘coach’ (Alfred Julbe) me dijo que lo que había que hacer era ganar y yo odio perder. Los chicos se han adaptado a mí muy rápido y me han dado ese rol. Ha sido fácil porque son humildes”, certifica.
La gran arma de Peña, un escolta de 1,98, es el tiro. Si contabilizamos sus últimos ocho partidos acumula una serie de 31 de 55, o sea un 56% asombroso al que nadie en Europa (ni Maciulis en la Euroliga) se acerca. Estamos, pues, ante uno de los mejores lanzadores en el basket estatal. Preguntado por su secreto es claro. “Ves esa máquina”, dice señalando una canasta con suministrador mecánico de balones que se ha puesto de moda en los ‘training camps’. “Es mi mejor amiga. Ayer vine y encesté 600 tiros. Lanzo dos veces a la semana al margen del entrenamiento y aprovecho estas cosas que me permiten estar en el Barcelona, como cuando estaba en la universidad”, dice Peña que asegura tener un 80% de acierto cuando practica.
Clave en el Barça B
Formado en la universidad de Marshall y con domicilio en Miami, la actual es la segunda temporada de este jugador dominicano en Europa, aventura que aparcó por problemas familiares para jugar en diversas ligas americanas. Su historia es curiosa porque tuvo oportunidad de dedicarse al béisbol profesional con un contrato suculento pero eligió el basket.
“Me gusta el béisbol, lo veo pero me gusta el basket mucho más porque siempre puede ocurrir algo y hay mucha intensidad. No me arrepiento y quiero estar involucrado en este deporte toda mi vida”, dice Peña, un confeso admirador de Allen Iverson.
Peña ha jugado en Puerto Rico, Venezuela (donde coincidió con el técnico español Piti Hurtado), Argentina y Uruguay antes de iniciar el periplo europeo. “Es muy diferente el basket allí, aquí es más defensivo. Me ayudó mucho allá el factor individualista para tener ventaja aquí. En la universidad perdí ese aspecto y en América Latina recuperé la confianza en mí mismo. El basket de aquí se parece más al de universidad, con más esquemas, más pase”, asegura.
Preguntado por los talentos emergentes del Barça B a los que ve futuro no duda: “Peno, Sergi Martínez pero sobre todo Rodi (Kurucs). Es un diamante, tiene un talento descomunal”. A Kurucs dice que le intenta “enseñar cosas que sé para que llegue a un nivel alto”.
UN APUNTE
Una buena decisión
Barcelona es una parada especial en la carrera de Peña por el que se han interesado ya equipos de Liga Endesa sin que él tenga claro cuál puede ser su destino. “Estaría honradísimo de pertenecer a este club pero todo es un negocio, ya se sabe. Me gustaría seguir aquí en un club con la leyenda de Navarro, al que he seguido de siempre. Sería feliz y si no pasa igualmente estaré muy agradecido por la oportunidad que se me dio”, agrega.

