Las autoridades han sido permisibles con las acciones de los transportistas, que muchas veces realizan paros y protestas para lograr beneficios.
El Estado ha invertido más de 42 mil millones de pesos en los últimos 40 años con el fin de eficientizar y regular el transporte de pasajeros, pero esos recursos no han sido suficientes para evitar el caos, tapones, paradas improvisadas, contaminación ambiental y consuetudinarias violaciones a las leyes de tránsito, lo que ha convertido a ese sector en uno de los más impopulares del país.
Expertos sostienen que la disgregación de los organismos llamados a regular el transporte en República Dominicana, es lo que contribuye a que los choferes de carros y guaguas hayan convertido las vías en calles de nadie y circulen como chivos sin ley.
En calles y avenidas del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, miles de carros, autobuses y minibuses circulan en desorden total. La mayoría de las unidades transitan de noche con una solo foco con luz, sin direccionales; los minibuses sin puertas, se paran a abordar pasajeros en medio de la vía y quien le llama la atención es insultado con las más soeces palabras.
Los carros, minibuses y autobuses están abollados y destartalados, los choferes realizan rebases temerarios, se diputan los pasajeros a base de velocidad, lo que muchas veces provoca accidentes fatales, riñas entre los choferes y cobradores a palos, puñetazos y aun a tiros.
Las últimas décadas se resumen en fracaso institucional en materia de transporte colectivo por el descalabro constante de ese sistema en el país.
Los gobiernos han distribuido y donado miles de unidades a las centrales, federaciones y sindicatos de choferes del transporte de pasajeros para renovar las flotillas, empero las chatarras siguen circulando y contaminando el medio ambiente, son antihigiénicos y muchas veces los pasajeros resultan con las vestimentas rotas o son insultados cuando reclaman al conductor o al cobrador.
Técnicos en transporte sostienen que ese sector es un barril sin fondo, porque las autoridades han hecho ingentes esfuerzo por dar sostenibilidad y decencia a ese renglón facilitándoles pingues beneficios, entre ellos subsidios.
Investigaciones dan cuenta que la primera inversión para mejorar el transporte público de pasajeros se realizó en 1961 y cinco años después, en 1966, realizó otra el presidente Joaquín Balaguer, tratando de modernizar el sector incorporó una flotilla de 500 autobuses marca Blue Bird, a través de la Corporación de Transporte Municipal que administraba el Ayuntamiento de Santo Domingo.
En el 1979, el Ayuntamiento fue despojado de esas atribuciones al ser inaugurada la Oficina Nacional de Transporte Terrestre (Onatrate), que puso en circulación 500 autobuses, inversión que valoró la población, pero estos vehículos se evaporaron cuatro años más tarde.
Desorden
Los choferes del concho, guaguas y taxistas han convertido las principales avenidas y calles de Santo Domingo en un peligro con las paradas improvisadas en las esquinas.
En el período 1986-1990 el Gobierno puso a circular las famosas guaguas banderitas para aumentar la oferta de asientos, unidades que al cabo de pocos años desaparecieron, luego en la década de los noventa, el Gobierno creó la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa), y puso en la calle 600 autobuses brasileños, marca Mercedes-Benz.
En sus primeros años, la Omsa tuvo un eficiente desempeño, pero hoy cientos de unidades han salido de circulación y están en los talleres de ese organismo convertidas en chatarras.
La modernidad en el transporte de pasajeros se ha quedado en el país en la gatera, porque pese a las inversiones oficiales siguen circulando unidades obsoletas que deben ser fundidas.
Las autoridades han aportado para mejorar el transporte colectivo, pero los sindicatos han impuesto sus intereses y su ley con paros sorpresas y otras protestas, porque no les conviene la solución sino el desorden.
En el país existe la Oficina para el reordenamiento del Transporte (Opret), el Fondo de Desarrollo del Transporte Terrestre (Fondet), la Dirección General de Tránsito Terrestre de Obras Públicas, la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) y la Omsa, pero ninguna de estas entidades ha podido tomar medidas que finalmente organicen y mejoren el transporte público.
Los dominicanos que usan carros y guaguas del concho se pregunta si tendrán que pasar otros 40 años para ver mejorar el transporte.
Vehículos
La OTTT tiene 16 mil carros, autobuses y minibuses registrados, mientras que la Amet tiene en sus archivos otros 19 mil vehículos rotulados sólo en el Distrito y la provincia Santo Domingo.
Las primeras Unidades para modernizar el transporte urbano fueron traídas en 1961 y la segunda partida en 1966.
42 mil millones
De pesos han invertido los Gobiernos para tratar de modernizar el transporte urbano.

