Los habitantes de la parte alta de la Capital confrontan múltiples problemas para transitar por las aceras debido a los obstáculos que representan los vehículos estacionados, la basura acumulada y los puestos de gomas, las frituras y los talleres de mecánicas que operan en plena calle.
Un recorrido por los sectores La fe, Cristo Rey, San Carlos, Villa Consuelo, Villas Agrícolas, Villa Juana y Capotillo, evidenció las peripecias de los transeúntes para trasladarse de un lugar a otro.
Los vecinos se sienten impotentes ante problema
Los negocios en las aceras arrabalizan la ciudad.
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Los que más sufren son los niños que, para vencer los obstáculos en las aceras, deben lanzarse al pavimento de calles y avenidas de tanto movimiento vehicular como la Tunty Cáceres, la Máximo Gómez, la Nicolás de Ovando o la Padre Castellanos, poniendo en peligro sus vidas.
Pero además, los vecinos se quejan de que esos negocios arrabalizan los sectores y sus propiedades pierden valor.
Aquí los negocios se han hecho dueños de las aceras, afirma María Esperanza Acosta, vecina de la calle Moca, en Villa Juana, agobiada por la cantidad de negocios de expendio y reparación de neumáticos que operan en las aceras, ante la mirada indiferente de las autoridades.
Estamos esperando que las autoridades hagan algo para resolver esta situación que no nos deja vivir tranquilos, que pone en peligro la vida de los niños cuando los mandamos a las escuelas, sigue diciendo.
Carmen Espinal no se explica cómo las autoridades municipales permitan que comerciantes de diversas ramas conviertan las aceras en sus locales comerciales.
Se pregunta dónde está la conciencia del propietario de un establecimiento comercial que estaciona su vehículo en el lugar que, por derecho, corresponde a los peatones.
La misma conciencia debe exhibir el dueño del puesto de pollo que opera en calle Tunty Cáceres, alrededor del cual se aglomeran todos sus clientes haciendo casi imposible la circulación por el lugar, hasta para los conductores de vehículos.
También, son frecuentes las frituras y las cafeterías ambulantes, que colocan sus anafes, las estufas, los tanques de gas y las vitrinas en las aceras.
No es posible que una ciudad pueda desarrollarse en base a vulnerar los derechos de los ciudadanos, alguien tiene que proteger a los peatones, que se exponen a perder la vida arrollado por un carro, en cualquier momento, reflexiona Carlos Sánchez.

