Wilson Rodríguez Wilsonrodriguez@cuantificaciones.com
Las encuestas falsas no pueden mostrar el registro y autorización de la Junta Central Electoral, se limitan a presentar un título “noticioso” y un gráfico de fabricación casera con su candidato a la delantera.
2) La encuesta falsa nunca citará al “sponsor” o persona que ordenó el supuesto estudio.
3) La falsa encuesta no presenta ficha técnica con detalles de diseño como la población, muestreo, margen de error, nivel de confianza, tipo y representatividad de la muestra, etc.
4) La encuesta falsa se presenta bajo un nombre comercial regularmente en inglés, pero carece de domicilio, razón social, página web o número telefónico de referencia.
5) Cuando es falsa, la encuestadora no registra los resultados en la Junta Central Electoral, como establece la ley.
6) La falsa no presenta fecha de levantamiento ni fuerza de campo utilizada a los fines.
7) La encuesta que no es verdadera nunca podrá presentar los datos demográficos de los entrevistados, ni su localización territorial.
8) La encuesta que es fake news carece de historia, el resultado de hoy no puede contrastarse con publicaciones de años o meses anteriores.
Si nos fijamos bien, las falsas encuestas son de fácil reconocimiento y una vez identificada la no autenticidad de los datos publicados, entonces sería de justicia concluir que aquel candidato que encabece “las preferencias” electorales en la falsa presentada, en la realidad no es el favorecido por la mayoría de los votantes y se encamina sin remedio a una derrota en las urnas.
Para nuestro pesar, ya son varias las falsas encuestas publicadas en estos tiempos del coronavirus y otras muchas serán publicadas antes del 5 de julio, (de permanecer la fecha planteada por la JCE para las elecciones presidenciales y congresuales), encontrando un segmento de población que dará un like a la publicación y envíe estos resultados a sus contactos, quienes a su vez reenviarán la información asegurando haberla recibido “de fuente segura”.
A las firmas fantasmas y sus encuestas de mentira que se publican en redes sociales, se le adicionan otras leyendas urbanas que aparecen en tiempos electorales, como “las encuestas de palacio” “la de la embajada”, la que fue hecha “por un profesor de la universidad” o “la no publicada del periódico”, todas abonan un esfuerzo inútil por influir en la intención de voto de la población.
Las encuestas auténticas se publican en medios de comunicación reconocidos, se realizan con rigor científico, asegurando que la muestra seleccionada sea representativa de la población bajo estudio, que el cuestionario utilizado no contenga variables con respuestas inducidas, son diseñadas por técnicos calificados y realizadas por personal profesional bajo estricta supervisión, procesadas con programas estadísticos especializados y tecnología de punta e interpretadas por expertos con muchos años de experiencia.

