Opinión

ENFOQUE SEMANAL

ENFOQUE SEMANAL

por: JEREZ WHISKY
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Un triunfo merecido

Nadie osaría poner en duda que el baseball es el deporte favorito de los dominicanos y sólo hay que ver el apasionamiento con que concurren a los estadios los fanáticos de Escogido, Licey, Águilas Cibaeñas, Estrellas Orientales, Toros del Este y Gigantes de San francisco de Macorís.
En el baseball de grandes ligas hay legiones de fanáticos de los Yankees de Nueva York, Gigantes de San francisco, Cardenales de San Luis, Dodgers de los Ángeles y Medias Rojas de Boston entre otros.

Quien no recuerda las hazañas de Juan Marichal y Pedro Martínez, de los famosos hermanos Grillos A,B,C., de los hermanos Vargas, Guaguá. Tetelo y Papito Vargas, así como de los hermanos Güigüi, Pepe y Papito Lucas, y últimamente de los hermanos Felipe, Mateito y Jesús
Rojas Alou, así como del hijo del primero Moisés, y de Osvaldo Virgili (Orégano) nativo de Monte Cristi y quien fue el pionero en jugar en la Gran Carpa con los gigantes de San Francisco.

En las grandes ligas hemos tenido estrellas como Pedro Guerrero, Jorge Bell, Julio César Franco, Joaquín Andújar y Cabeza Fernández, al igual que Robinson Canó, y David Ortiz, para sólo citar unos cuantos.

Y precisamente este último desde que llegó a Boston procedente de los mellizos de Minnesota ha escrito páginas de oro en las Grandes Ligas, como lo acaba de hacer en la recién concluida Serie Mundial donde a unanimidad mereció el título de jugador más valioso de la Serie Mundial, al establecer el increíble récord de cuatro bases por bola consecutivas en el sexto y decisivo encuentro del torneo, ante el terror que provocaba su presencia en el home del gran bateador dominicano a los lanzadores contrarios.

David Ortiz, un muchacho de origen muy humilde de un barrio del poblado de Haina, aledaño a esta capital, es hoy por hoy uno de los personajes más queridos y populares de la orgullosa sociedad bostoniana, que venera en el Big Papi, apodo ganado a pulso por nuestro extraordinario pelotero, un ejemplo digno de imitación. Ganador del título de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial. Quien con ejemplar humildad dijo que ese trofeo pertenecía a Boston.

Quien vio a David arengando en el Club House a sus compañeros de equipo, en el segundo desafío de la Serie, cuando parecía que San Luis se alzaría con el triunfo, sabe bien de lo que hablamos. Por eso en estos momentos David Ortiz es el mejor ejemplo a imitar por la juventud que quiere alejarse de los vicios y emprender una carrera muy prometedora y lucrativa.
Y hasta el próximo domingo, con más Jerez y más Whisky.

El Nacional

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