La aplicación irrestricta de la ley decidirá el futuro.-
Por Jerez Wisky
(katleenh487@gmail.com).-
Themis, la estatua con la cual los romanos representaban la idea de justicia, tiene una venda sobre sus ojos, para no ver a quienes a ella acudían a decidir sus diferencias; una balanza en una mano y una espada en la otra, para castigar al litigante perdidoso una vez el fiel del aparato se inclinaba del lado que tenía la razón.
Los dominicanos debemos hoy acudir ante esa figura mitológica para juzgar lo que pasó ayer y poder así evitar que se repita hoy y vuelva a replicarse mañana.
Afortunadamente tenemos como máxima representante del Ministerio Público ante el Poder Judicial, constitucionalmente obligado a ser independiente, como procuradora general de la República a la doctora Miriam Germán, una jurista a quien pesan los ruedos de la toga, y quien al asumir su alto cargo prometió no ir en busca de venganzas ni retaliaciones por que su único y exclusivo interés era servir a la justicia, dando a cada quien lo suyo, como está obligado todo magistrado digno de ese nombre.
Por eso es más que acertada la primera decisión de las actuales autoridades al asumir sus altas investiduras, disponer auditorías al tomar posesión de sus cargos en cada dependencia del Estado, para establecer si hubo o no hubo malos manejos de los recursos públicos asignados, y decidir cuando corresponda o cuando no, apoderar a los tribunales correspondientes alabados por las pruebas irrefutables de lugar, tendiendo siempre en cuenta el principio de que la duda favorece al inculpado.
Si así se hace, nadie pobra defenderse alegando ser víctima de una persecución política en su contra, cosa que es habitual y muy común entre nosotros, porque los hechos son más testarudos que las palabras.
La pulcritud y la diafanidad, promesas de campañas del Partido Revolucionado Moderno (PRM) tienen que ser normas inflexibles de un gobierno presidido por el licenciado Luis Abinader, porque así lo quiere mayoritariamente el pueblo que voto por él.
Y la mejor señal de esos propósitos no solo son los jóvenes, y aun los no muy jóvenes que integran su gabinete y de los cuales hay muchos y conocidos ejemplo de probidad.


