Independencia de los jueces, base de la democracia.-
Por Jerez wisky
(katleenh487@gmail.com).-
El fundamento de todo sistema verdaderamente democrático de gobierno es la independencia del Poder Judicial, pues tal y como lo definiera el gran estadista norteamericano Abraham Lincoln “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”
Entre nosotros la independencia del Poder Judicial está consagrada en la Constitución, pero casi siempre ha sido poco menos que letra muerta, porque hasta hace poco a los jueces los nombraba el Senado de la República y a los fiscales el Poder Ejecutivo, lo que no dejaba de dar un tinte partidario a la mayoría de las actuaciones de dichos magistrados.
Los romanos, de quienes heredamos vía España nuestro antiguo derecho, simbolizaron a la justicia mediante la diosa Themis, cuya estatua aparece vendada para no ver a quienes comparecen ante ella, en una mano portaba una balanza que se inclinaba del lado de quien tenía la razón y en la otra mano una espada para castigar al litigante temerario.
Es cierto que hemos entrado en una nueva etapa de gobierno en el que se respetará el mandato constitucional de la independencia del Poder Judicial, pero todavía tardaremos años en alcanzar totalmente este logro porque la mayoría de quienes presiden nuestros tribunales no son ajenos al quehacer político, pero estamos avanzando en el camino correcto.
Es cierto que hemos tenido jueces probos y honestos, pero en su gran mayoría no tienen una vendas sobre sus ojos, y a la hora de emitir una sentencia toman, muy en cuenta la militancia política, la fortuna, o sus relaciones personales con uno o varios de los litigante antes de emitir una sentencia que no satisfaga al gobierno de turno, o los propios interesados y ejemplo de ellos lo podemos citar por decenas de miles.
Fue una verdadera lástima que no fueses los ingleses los que descubriesen el nuevo mundo porque si tal hubiese ocurrido, hoy tendríamos un Poder Judicial donde un juez de primera instancia como el de Washington, John Joseph Sirica obligó a renunciar al presidente Richard Nixon, cuando le exigió entregara sus grabaciones de las conversaciones en la Casa Blanca en el famoso caso del hotel Watergate.
Creemos firmemente que nuestros jueces y fiscales no deben durar en sus funciones, salvo la comisión de algún flagrante delito, más de los 4 años que la misma Constitución manda a los Presidentes de la República y a los miembros del Congreso. así como a cualquier otro funcionario del Estado, porque ello sería una represa para dichos funcionarios.

