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Enfoque semanal

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Por: Jerez Wisky
katleenh487@gmail.com

Generosidad

Bajo el régimen dictatorial de Trujillo a principios de la década de 1950 se dictó una ley que modifico el Código de Trabajo y estableció un décimo tercer salario anual en beneficio de todos los empleados públicos y privados sin exenciones, y la cual se ha venido cumpliendo rigurosamente, hasta el punto que dicho doble sueldo o décimo tercer sueldo navideño, tiene que calcularse dentro de las prestaciones que se pagan a los empleados despedidos sin justificación en el sector público o privado.

Para los fines de la Ley No. 16-92 del 29 de mayo de 1992 (Código de Trabajo), todo empleador está obligado a otorgar una participación equivalente al diez por ciento de las utilidades o beneficios netos anuales a todos sus trabajadores por tiempo indefinido, bajo los límites establecidos por las disposiciones del artículo 223 del Código de Trabajo.

Estos últimos beneficios solo lo entregan las empresas privadas que hayan obtenido ganancia en el año anterior y las pocas empresas estatales que disfruta de una autonomía presupuestaria, es decir que solo beneficia a los que sirven en empresas económicamente viables.

En el país las grandes empresas privadas como los bancos comerciales, las empresas licoreras, las tiendas de ropa , tejidos y alimentos, así como otras entidades dedicadas a la manufactura de artículos diversos, y también se calcula en la liquidación que se paga al empleado despedido sin justificación.

En la republica dominicana todos los bancos comerciales obtienen ganancias millonarias y cumplen con el mandato legal de entregar dicho 10% de sus beneficios a su empleomanía.
Pero en estos días el país ha sido testigo de un hecho sin precedente por que el licenciado Samuel Pereyra Rojas, administrador general del Banco De Reservas, dispuso que la proporción del 10% que le correspondía de dicha ley, en virtud de que asumió sus funciones el 16 de agosto del año pasado, cuando se inició un nuevo periodo de gobierno encabezado por el licenciado Luis Abinader, se le repartiese entre todos los empleados de menor salario, así como a los que habían caído enfermos bajo la pandemia del covid 19, algo que nunca había ocurrido en ninguna institución privada del país.

Este gesto humanitario sin precedente despertó el aplauso unánime de todos los servidores del sector privado, y de seguro marco un precedente que será en gran parte imitado a partir de este año 2021, no solo por los altos funcionario de la banca privada sino de todo el sector privado, con la jerarquía suficiente.

Por qué se trata de una acción benévola que se inspira en lo mejor de la doctrina cristiana, aunque el licenciado Pereyra Rojas a preferido que el banco de reservas no haga publicidad con su acción.

El Nacional

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