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Enfoque Semanal

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Jerez Wisky

Desafíos en medio del crecimiento humano

Los indicadores que los organismos internacionales toman como parámetros para certificar los avances en materia socioeconómica y de estabilidad política de República Dominicana no son meros números, son el resultado de políticas bien planificadas y, en muchos casos, sostenidas en el tiempo. Esto se ha impulsado bajo la presente gestión de gobierno, que ha demostrado una sabia decisión de continuidad de Estado en la implementación de políticas orientadas al desarrollo integral del país.

Recientemente, el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha vuelto a destacar a República Dominicana por su notable índice de crecimiento humano. Sin embargo, este logro no debe ocultar los desafíos significativos que aún persisten, especialmente en lo que respecta a la persistente desigualdad que afecta al país.

El índice de crecimiento humano (IDH) es una medida integral que evalúa el bienestar de una nación, considerando factores como la esperanza de vida, el acceso a la educación y el nivel de vida. En el caso de República Dominicana, este índice ha mostrado una tendencia positiva, lo que indica mejoras sustanciales en varios aspectos de la calidad de vida de sus habitantes.

Sin embargo, detrás de estos logros, se esconde una realidad compleja. A pesar del crecimiento económico y los avances en términos de desarrollo humano, la desigualdad sigue siendo un desafío central en el país. Esta desigualdad se manifiesta en diferentes dimensiones, incluyendo disparidades en los ingresos, acceso desigual a servicios básicos como la salud y la educación, así como brechas en el empleo y oportunidades económicas.

Consciente de estas debilidades, la administración que encabeza el presidente Luis Abinader se ha enfocado en concentrar esfuerzos y recursos para mejorar la calidad de la educación y los servicios de salud. Además, se han implementado políticas que priorizan la creación de empleos y se fomenta la ejecución de obras de infraestructura que impactan directamente en la calidad de vida de la población.

Una de las brechas más preocupantes es la existente entre las áreas urbanas y rurales. Mientras las ciudades pueden disfrutar de un acceso mejorado a infraestructuras y servicios, las zonas rurales enfrentan mayores dificultades en términos de acceso a la educación, la salud y oportunidades económicas. Esta disparidad geográfica contribuye significativamente a la perpetuación de la desigualdad en el país.

Sin embargo, es digno de reconocer que en la actualidad se están implementando políticas que tienen un impacto directo en las zonas rurales. Programas de electrificación, construcción de viviendas, carreteras, caminos vecinales y asistencia a la producción agropecuaria son algunas de las medidas que buscan cambiar la realidad del campo dominicano.

Por: Jerez Wisky
katleenh487@gmail.com

El Nacional

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