TAIPEI (EFE).- El ex presidente taiwanés Chen Shui-bian y varios miembros de su familia han sido acusados formalmente de corrupción y lavado de dinero, anunció el fiscal general de la Corte Suprema de Taiwán, Chen Tsung-ming.
La investigación ha sido muy seria y detallada, y ha contado con todos los medios disponibles, señaló durante una conferencia de prensa el fiscal general, que había sido nombrado el ex presidente para el cargo.
Esta es la primera vez en la historia taiwanesa y china en que un ex presidente es acusado formalmente de delitos, tras las investigaciones iniciadas cuando el ex mandatario aún estaba en el poder.
La fiscalía abrió cuatro casos contra Chen Shui-bian por apropiación indebida de un presupuesto oficial, corrupción en la compra de terrenos de un parque industrial y en la construcción de un palacio de exposiciones, y lavado de más de 22 millones de dólares (16 millones de euros).
Esos delitos por los que será juzgado conllevan una pena de más de 30 años de prisión.
La fiscalía general imputó cargos similares a la esposa de Chen, Wu Shu-chen; a su hijo, Chen Chih-chung, y a otros colaboradores del ex mandatario, incluido el ex ministro del Interior, Yu Cheng-hsien.
Los investigadores taiwaneses aún no han finalizado las pesquisas por otros casos de presunta corrupción ligados a Chen y su familia, descubiertos en las últimas semanas.
Chen y sus familiares niegan todos los cargos y aseguran que el fondo oficial se gastó en la diplomacia secreta de la isla y que los millones de dólares enviados al extranjero proceden de contribuciones políticas legales.
El ex presidente isleño se encuentra incomunicado, en detención preventiva, desde el 12 de noviembre pasado, y mantuvo más de una semana de huelga de hambre en protesta por su confinamiento que considera una persecución política».
Soy el máximo obstáculo al acercamiento del partido gobernante de Taiwán y el Partido Comunista Chino, dijo el ex mandatario.
Chen asegura que su detención y procesamiento es una maniobra orquestada por el presidente Ma Ying-jeou, para apaciguar las iras de Pekín por su defensa de un Taiwán democrático e independiente» separado de China.

