Cuando a las 10:45 de la noche se encendieron las luces del teatro La Fiesta del hotel Jaragua, el público que abarrotó el lugar se dio cuenta de que iba a comenzar el concierto. Momentos antes la gente había comenzado a aplaudir, cansada de la espera de casi do horas, pero no quedó defraudada, el cantante Enmanuel inició su actuación y de inmediato la tuvo en las palmas de sus manos.
Bella señora fue el opening con el cual el conocido artista mexicano inició su concierto Acústico, en el cual de forma magistral y como una hermosa flor, fue deshojando los pétalos hasta llegar al centro a los estambres, cuando presentó a su hijo Alexander Acha.
En Emmanuel acústico, el cual ofrecerá nueva vez esta noche, la música de una banda conformada por 12 músicos y tres coristas, junto a padre e hijo, artistas, puso a disfrutar y a cantar de principio a fin a un público mixto de jóvenes y adultos mayores.
La conexión con la gente se mantuvo de principio a fin, con su carisma, movimientos y una sonrisa de oreja a oreja, Enmanuel no pudo ocultar la felicitad de reencontrarse con sus fans dominicanos. Cientos de teléfonos celulares eran vistos haciendo fotos y videos.
Gracias por acompañarme, gracias por su corazón, sus sonrisas y sus gritos que espero sean de placer, no de terror, dijo Enmanuel, para luego invitar a que le acompañaran en un viaje, que no podía hacer sin ellos.
De inmediato continuó con temas como Hay que arrimar el alma.
En medio de un despliegue de tecnología, juego de luces, tres pantallas gigantes, dos laterales y una central, en la que a ratos se pasaban vídeos, Enmanuel, tal como prometió, hizo un viaje nostálgico por los años 80s. y 90s del siglo pasado.
Tengo, Pobre diablo,
Quiero dormir cansado, Detenedla ya, Rey azul, Este terco corazón, Tengo mucho que aprender de ti, que dedicó a Jesús y Sentirme vivo fueron parte de los temas que interpretó y que el público bailó y coreó a gritos. Bravo! gritaba la gente, mientras aplaudía.
El cantante habló de un amor de niño, cuando tenía 13 años y vivía en Perú, que el día que se atrevió a hablarle y le cantó una ranchera mexicana la chica le dijo que se marchaba de Perú al otro día.
Para presentar a su hijo Alexander el artista solicitó un piano y tras tocar algunas notas y decir que era lo único que sabía, hizo una comparación de cómo los padres son cautelosos al principio para mostrar su amor al hijo recién nacido, pero que luego lo ve crecer y va mostrando el afecto. En la segunda parte de su actuación con chacabana negra, Enmanuel interpretó Toda la vida, Chica-Vida-Luna. Con olor a hierba, tema con el cual dijo que se iba porque quería ver el partido de futbol del Barcelona y Real Madrid, pero no obstante cantó El día que puedas, Potpurrí y se despidió con Corazón de melao, de un concierto que de seguro quedó grabado en el corazón de los asistentes.

