¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Sola en París
París. Francia. Fue todo un día caminando sola por París. Fue la ocasión idónea de disfrutar de la ciudad del amor a mi ritmo, sin prisa, con pausas y con toda la libertad de entrar y salir donde quisiera, de sentarme donde mejor me parecía, de moverme sin que nadie me esperara.

Comencé temprano saliendo del Arco del Triunfo y desde allí caminé todos los Champs Elysées.

Me paré en el Lido y en muchos lugares por los que ya había pasado sin detenerme. Era un día de primavera y las áreas verdes estaban llenas de gente tomando el sol. Yo me compré una ensalada, me senté a comer en la grama y fui feliz mientras disfrutaba de aquel típico ambiente parisino.
Miré el reloj y me alegré de saber que aún tenía varias horas para disfrutar de mi caminata por París, de hacer turismo a solas sin tener que negociar donde ir y que hacer.

Crucé por los jardines de Las Tuileries, pedí a alguien que me hiciera un par de fotos en la pirámide del Louvre, me detuve a cureosear en las tiendas de souvenirs y luego me senté al borde del Sena a mirar los barcos pasar, a disfrutar de andar sin prisa ni agenda. Quería que el tiempo no pasara para disfrutar a mi modo antes de encontrarme con mi hija y mi marido. Ambos andaban viviendo a París de diferentes maneras. Mi esposo en asuntos de parisino y mi hija con su novio haciendo de guía turística.

A media tarde llegué al Quartier Latin, me comí una pizza y me detuve a ver el espectáculo de un grupo callejero.

Luego me acerqué a Notre-Dame, donde se celebraba una misa por Semana Santa. Entré, oré y luego salí a caminar por los jardines y la emplanada y a disfrutar del animado ambiente de los alrededores de aquel emblemático monumento católico.

Había quedado con mis amores a las 7:00 en la estación del metro La Chapelle. Me apresuré a preguntar como llegar y así terminé uno de los días en los que viví más a mi aire.

Un día en el que caminé sin miedo, sin prisa y a mi ritmo en aquella ciudad siempre llena de gente y ambiente. Me quedé con ganas de repetir otro día conmigo misma en París o en cualquier otra hermosa ciudad del mundo.

El Nacional

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