Mis vivencias en Bolivia
Me quito el sombrero ante los bolivianos. Como extranjera residente en este país, he quedado sorprendida por la capacidad de lucha de su gente, por la manera en que priorizan lo que entienden como el bien colectivo, ante el interés personal. Aunque al final de esta lucha, la situación se tornó violenta, en principio fueron manifestaciones ejemplares.
La gente voluntariamente mantenía las puertas de sus negocios cerrados, sin pensar en las grandes perdidas, sin que nadie los empujara. Igual, los vecinos salían a bloquear puntos de su zona, para manifestar su repudio a lo que entendían un fraude electoral. Se integraban a manifestaciones que pautaban en diferentes puntos de La Paz y el país.
En su día a día los de la capital boliviana son personas pacíficas, de pasos lentos, hablar bajito. Por eso sorprende, el activo y espontáneo movimiento colectivo que muestran cada día. Interesante todo lo que vi en este tortuoso proceso que les ha tocado vivir: gente que no se conocen, se unen a cerrar las calles con Piedras, muebles o electrodomésticos viejos, cintas, trozos de madera, con lo que apareciera. Igual impresionante como cada día se dedicaban a quitar estos bloqueos a la hora previa a las manifestaciones. Dejaban las áreas limpias, sin nada que afeara.
En los bloqueos se veían niños, jóvenes, adultos, ancianos, gente de diferentes niveles vestidos de la bandera boliviana. Llenan la ciudad con sus alegres colores para manifestar su interés por una patria en la que el voto del pueblo se respete.
Ante tanto entusiasmo patriótico, me puse a pensar como siempre, en mi patria y en mi gente dominicana. Será que nos atreveríamos algún día a dejar de lado el interés personal para unirnos a luchar por el interés colectivo.

