¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernandez

Las Marolas
Era sábado por la tarde en Jarabacoa y la zona de la Confluencia estaba como un dinámico jardín. La lluvia intentó dañar mi deseo de por fin disfrutar del Festival de las flores. Al rato, el aguacero tuvo compasión de los que estábamos allí. Se fue y nos permitió disfrutar de la creatividad floral.

Las primeras imágenes fue de gente cargando naturaleza a sus casas, llevándose orquídeas, suculentas, plantas colgantes y parte de lo que se oferta cada año en ese evento. Luego me encontré con ellas, con las Marolas, sentadas en plena calzada maquillaje en manos, llenándose de negritud.

Seguí y disfruté de cada escena. Me pareció corto el camino hasta el escenario principal. Entramos a algunas floristerías, nos detuvimos en las artesanía y entre otras cosas, comimos yaniqueques y otras chucherías. Sin detenernos escuchamos un show infantil en la tarima principal y concluimos en la exposición de arte de la escuela que dirige nuestro amigo Juan Bravo.

Algunos conocidos detuvieron nuestros pasos durante el trayecto. Al regreso, lo detuvo la negritud, el colorido y la exuberancia de Las Marolas ya en el escenario. Quedé prendada con este personaje santiaguero que no tuve antes el gusto de conocer. Quería fotografiarme con cada una y en parte lo logré.

Ellas le dan vida a las obras del artista Danilo de los Santos y así, personificando sus Marolas, desvelan en plena calle nuestra parte negra, nuestro colorido y nuestra identidad. Me enamoré de sus flores, de cada detalle y me alegré de sentir expuesta nuestra identidad, de reconfirmar que el arte es vida y nos transforma de muchas maneras.

Por: Mary Leisy Hernandez Marilei@hotmail.com

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