¿Qué Pasa?

Entre el cielo y tierra

<P>Entre el cielo y tierra</P>

Bruselas, Bélgica.- Ayer fue el primer Domingo de Verano y todavía llevo abrigo. La claridad del día llegó muy temprano y a las 10 pasado meridiano aún no llegaba la noche, lo mismo en todos los días de esta estación, pero igual sigue sintiéndose esa brisa muy fresca. Nada que ver con Dominicana. Es cierto que en estos meses en Bélgica el abrigo es más ligero, que se guardan por unos meses los guantes y la bufanda de lana, de todos modos sigue siendo frío, sobre todo para alguien que viene de un país de eterno sol. Acostumbrarse toma su tiempo.

Unos días soleados a finales de marzo me llenaron de ilusión. Los vestidos se llenaron de flores, los parques se inundaron de gente. Pensé que era el fin del frio, pero fueron solo un par de días bonitos para darle la bienvenida a la primavera, luego volvió la lluvia, el frío, el cielo gris y me di cuenta de golpe que el frío en el norte de Europa no es un asunto de estación, es un estilo de vida.  El Verano en República Dominicana es eterno, en Bélgica se limita a uno que otro día soleado. Son dos extremos. De todos modos los belgas disfrutan a su modo su verano y se ponen al acecho de un día de sol para por fin poder sacar la barbacoa. Igual, si el clima no se pone bueno, disfrutan sus días de menos frío tanto o más que como lo disfrutan los dominicanos, que en estos meses lo que más hacen es quejarse del calor. Cuando se viene de un país cálido, se disfruta la experiencia de por primera vez llevar tanta ropa, de ver la nieve, de ver que cada día es distinto a otro.

 En Invierno días muy cortos en verano días muy largos, pero luego te das cuenta que no son unas vacaciones, que es una realidad, que no quedan en tu ropero las ligeras blusitas y si alguna queda tendrás muy pocas oportunidad de ponerlas, entonces comienzas a poner los pies en la tierra y sientes por primera vez que todo te ha cambiado de golpe. Te dan ganas de tomar un avión para ir a disfrutar del calor de Dominicana y de no prestar atención a tus compatriota que no paran de quejarse del terrible calor que casi los mata. Uno no sabe lo que tiene hasta que no lo pierde.

El Nacional

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