Un dominicano y una canadiense fueron entregados anoche en extradición a la justicia de Estados Unidos para ser juzgados en tribunales de Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcotráfico, lavado de activos y fraude, informó hoy la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD).
Los imputados son Emerson Daniel Guzmán, apodado El Flaco y Charlie, y Janice Pemberton, conocida también por los nombres de Samanta Carson, Janice Pemberton-Gruman y Samanta Parker. El primero es implicado en una red que distribuía cocaína en la urbe estadounidense y ciudades vecinas.
La extranjera, detenida en septiembre de 2012 durante operativo dirigido por oficiales de la Policía y la Interpol, será juzgada por cometer fraude mediante transferencia bancaria, a través de la conexión de telemercadeo, en perjuicio de al menos diez personas en edades por encima de los 55 años, lo que hacía junto a otras personas.
Fueron sacados del país por el aeropuerto internacional Las Américas en el vuelo 488 de Delta Airlines, donde fueron entregados a oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI), dijo el vocero de la DNCD, Roberto Lebrón.
La extradición fue ordenada mediante los decretos 48-13 y 49-15, emitidos el 13 de este mes.
Se trata de casos diferentes, porque Emerson Daniel Guzmán será procesado por cargos de conspiración para distribuir heroína y cocaína, además de posesión de los citados narcóticos, especifica la DNCD un comunicado de prensa.
Y agregó que este individuo figuraba desde hace tiempo en la lista de personas más buscadas por él FBI, debido a que figura entre un grupo de personas requeridas por la justicia de Nueva York para que respondan cargos por presuntamente haber defraudado el sistema de seguridad estadounidense.
Sobre la canadiense, dice que victimizó a muchas personas mayores de 55 años e incitó a otros cómplices para que hagan lo mismo, a los fines de obtener altas sumas de manera fraudulenta y posteriormente lavarlos. Su caso fue trabajado directamente por la policía, la oficina local del FBI y la Procuraduría.
Esas personas cometieron sus crímenes en EEUU y al enterarse de que fueron detectados por los tribunales apoderados de sus casos lograron huir hacia República Dominicana, donde hacían vida normal.

