Hace unos años, era excepcional que un hombre se decidiera ir al urólogo para hacerse el tacto rectal con un criterio preventivo. Hoy día, ya no es una excepción.
El temor, la inseguridad y la vergüenza siguen pesando para que miles de hombres se decidan posponer el ir a la consulta urológica
Para que un hombre se decida a ir al urólogo normalmente media alguna molestia, dolor o sensación extraña que le impulsa, aun cuando muchos especialistas dice que poco a poco es cada vez mayor el número de pacientes que lo hace.
De acuerdo con la literatura médica, publicada en Wikypedia, el tacto rectal es una exploración médica útil para el diagnóstico o para la detección precoz de algunas patologías de la región pélvica.
Consiste en la exploración de las estructuras anatómicas que forman el aparato genitourinario y digestivo inferior tanto de hombres como de mujeres, mediante la palpación digital realizada introduciendo un dedo a través del esfinter anal, (el ano ).
El médico se enguanta las manos y utiliza un lubricante clínico libre de gérmenes, lo que contribuirá a mantener la asepsia (estado libre de micro-organismos en una zona que esta abierta al medio ambiente) y reducir la fricción y facilitar la calidad de la prueba.
¿Cómo se hace?
El doctor Feliz Alberto Casilla Peguero, urólogo radicado en San Pedro de Macorís, donde es profesor de la Escuela de Medicina y labora para el hospital público Antonio Musa y la Clínica del Niño, ofrece una detallada descripción de la forma en que se hace el tacto rectal. A continuación, el proceder clínico para hacer esta prueba:
Lo primero es que se establece una conversación con el paciente sobre lo que siente (signos y síntomas) y se le orienta verbalmente sobre lo que se le va a hacer, para que tenga conciencia .Esta parte toma su tiempo y tiene la función de establecer una relación de información y confianza entre médico y paciente.
Una vez que se tiene la información del paciente, se le lleva a la mesa de examen y se le coloca acostado, de lado, en postura fetal (Decúbito lateral), parecida a como se coloca el feto en la cavidad uterina durante el proceso del embarazo). El doctor Casilla Peguero sostiene que esta es la postura menos vergonzante y más cómoda, aun cuando hay otras preferidas por otros especialistas, como la de Decúbito supino (que permite la exploración y permitiendo un acceso sencillo al periné y a la región ano-rrectal. En muchos pacientes encamados es la posición más sencilla y no resulta tan violenta para el paciente y la posición genu-pectoral, en la que se coloca el paciente de rodillas sobre la camilla, separa las rodillas y apoya los hombros y la cabeza (frente o una mejilla) sobre la misma, pero que es la más vergonzante. (Wikypedia).
Lo que se hace
Una vez en la posición seleccionada, el médico no penetra enseguida y en cambio realiza visualmente una revisión del aparato genital (pene, escroto (o bolsa) y las zonas del ano. Luego se comienza a tocar en círculos en torno al ano, suavemente para relajar el paciente y acostumbrarle a la presencia del dedo, lo cual no deja de ser un cuerpo extraño.
Se hace la penetración, si hay dificultad, o dolor se le pide al paciente que respire o puje. El dedo penetra por el canal rectal y en el trayecto palpa las paredes para determinar anormalidades (como hemorroides internas), hasta llegar a la cara posterior de la próstata, donde se podrá examinar cerca del 45 % d esa superficie, suficiente para tener una idea del tamaño o de su textura, lo que orienta al médico sobre lo que pueda haber. Puede ser que el paciente experimente deseos de orinar (micción). Finalmente se retira el dedo haciendo un barrido. Toda la intervención clínica debe durar unos 45 segundos como máximo. Durante ese tiempo se mantiene la comunicación verbal con el paciente, orientándole sobre lo que se está haciendo.
El tacto rectal, es una «cosa de hombres».
UN APUNTE
5 Consejos de Prostatón
1. Los hombres de verdad se hacen el tacto rectal.
2. La prueba nada tiene que ver con homosexualidad.
3. Quien se declare homosexual después de la prueba, es que lo era antes sin darse cuenta.
4. El tacto rectal es una prueba clínica, que dura como máximo entre 30 y 45 segundos.
5. Debe llegar el momento en que hacerse el tacto sea tan común como la visita al dentista.
