Desafortunadamente, en la República Dominicana, el ejercicio de la política se ha degradado a unos niveles que asombran al más paciente de los humanos.
Los escándalos de corrupción están haciendo temblar, prácticamente, a todo nuestro sistema de partidos políticos con la agravante de que a sus máximos representantes parece no preocuparle, absolutamente para nada, tan temible situación.
Por eso, hoy día, somos testigos de primera fila del despeñadero que han venido tomando aquellas organizaciones que llegaron a jugar un papel estelar dentro de la órbita política dominicana en los últimos 50 años (entiéndase PRSC, PRD y PLD).
Y ahora que el recién formado partido político que preside el doctor Leonel Fernández, expresidente de la República, está inmerso en su Primer Congreso del Pueblo Profesor Juan Bosch, debe necesariamente salir de allí levantando la bandera de la ética y la transparencia como ejes fundamentales de esa nueva organización para beneficio directo y exclusivo de la sociedad dominicana.
Efectivamente, la Fuerza del Pueblo ha de adueñarse de la ética y la moral boschistas que fue echada a un lado por los altos dirigentes de la organización que una vez el profesor Juan Bosch llamó: un partido nuevo en América. De hecho, posiblemente don Juan debe estar revolcándose en estos momentos en el lugar donde se encuentre descansando.
Por su cabeza brillante jamás pasaría, ni siquiera remotamente, el pensar que con el largo correr de los años su obra maestra acabaría siendo drásticamente cuestionada por haber cometido actos bochornosos de corrupción administrativa.
Por: Oquendo Medina
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