Opinión

Eso tiene cocorícamo

Eso tiene cocorícamo

Uso la frase de uno de los personajes del recién fallecido Luisito Martí en el título de este tema a forma de tributo a un grande, a quien crecí viendo en el Show de Luisito y Anthony y que en más de una ocasión me sacó carcajadas por su comedia exquisita, pero la realidad es que el tema que hoy me ocupa es muy serio.

Hoy República Dominicana está a punto de ver la apertura de muchísimas tiendas de artículos de lujo, unas cinco plazas comerciales adicionales, varias torres de oficinas y múltiples proyectos inmobiliarios de notable envergadura.

Desde hace un tiempo para acá el valor de los inmuebles y muchos bienes de lujo y no tan de lujo se ha ido inflando de forma constante. No es extraño encontrar camisas que cuestan hasta 6,000 pesos, carteras que valen 40,000 pesos, pagar una cena para dos en un restaurante por 5,000 pesos. Igual los inmuebles dentro del Distrito Nacional se pueden encontrar a niveles donde hasta un apartamento cualquiera le puede costar a uno hasta 30 millones de pesos, y no estamos hablando de un Penthouse.

No sorprende a nadie observar en las calles un gran número de vehículos valorados por encima de los 100 mil dólares, o que alguien se gaste hasta 200 mil dólares comprando juegos de sala o aposento.

Lo que todo el mundo se pregunta es, de dónde viene la demanda para sustentar esos niveles de precio, o mejor aún, de dónde sale el dinero.

Muchos están preocupados por los niveles en que el narcotráfico se ha metido en nuestra sociedad. Yo estoy más preocupado por la demanda agregada que el dinero que maneja ese negocio ha creado, y sus posibles consecuencias.

No sé si se recuerdan la cantidad de ferias de vehículos e hipotecarias que se realizaron en el país en particular del 2006 al 2008. Dudo que muchos lo recuerden porque no muchos se han preguntado a donde han ido a parar esas ferias en el 2009 cuando sólo sé de dos.

Al parecer nadie se está dando por enterado que los más ambiciosos proyectos turísticos iniciados a mediados de la ya pasada década, hoy se encuentran a medio hacer y totalmente paralizados debido a la falta de demanda por los terrenos que ofrecen y menos a los precios (de lujo) que piden.

Nadie se fijó en la pobre demanda que afecta a los edificios de oficinas, donde muchas de las torres ya existentes han tenido una dificultad enorme para vender o rentar las suites ofrecidas.

Están todos tan obstinados en vender apartamentos de lujo a precios exorbitantes que no han caído en cuenta que simplemente la demanda para sostener esos precios no existe.

Efectivamente República Dominicana ha estado viviendo una burbuja insostenible en los precios de muchos bienes. Lo peor de todo es que puede que hayamos cruzado el punto sin retorno, y no nos percatamos, y puede que más temprano que tarde la burbuja estalle.

No es mucho lo que se podrá hacer en este punto, más que prepararnos a lo que se avecina, porque francamente no veo maquillaje que pueda cubrir lo que pueda parecer inevitable.

El Nacional

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