MADRID, 17 Oct 2013 AFP. – El gobierno español renovó este jueves su apoyo al sector del automóvil, con la esperanza de estimular las ventas de una actividad «líder en la salida de la crisis» pero casi exclusivamente centrada en la exportación. La ayuda pública a la venta de automóviles, iniciada en octubre de 2012, será prolongada por tercera vez con «otros 70 millones de euros», anunció el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante un foro organizado en Madrid por la asociación de fabricantes Anfac.
«En España, el número de coches que se matriculan es anormal, tenemos un país con un consumo hundido», lamentó. Así, este año las ventas deberían alcanzar 700.000 unidades, lejos de los 1,7 millones registrados en 2007, antes del inicio de la crisis. Sin embargo, pese a la apatía del mercado interior, las fábricas españolas disfrutan de buena salud.
En un país con 26,3% de desempleo, el sector, que emplea a 250.000 personas, creó «más de 2.400 puestos en el primer semestre», afirma el vicepresidente de Anfac, Mario Armero, precisando que «un euro de cada cuatro del PIB industrial corresponde a la fabricación de vehículos».
Paradójicamente, el país, cuarta economía de la Eurozona, no tiene ningún fabricante nacional, pese a que gracias a las 17 plantas de 9 fabricantes presentes en su territorio es el segundo productor de Europa, detrás de Alemania.
En 2014, la Anfac prevé un aumento del 9% de la producción, con 2,4 millones de vehículos. El sector, que aporta 10% al PIB nacional, «va a superar» su objetivo de tres millones en 2016, asegura Armero. Este dinamismo proviene del exterior: nueve de cada diez vehículos fabricados en España se venden fuera de sus fronteras.
«España recientemente ha recuperado varias adjudicaciones, como el Opel Mokka, que antes estaba producido en Corea del Sur, y el C3 Picasso» de PSA, dos vehículos fabricados en la fábrica de Opel en Figueruelas, en el noreste del país, explicó a l’AFP David Barrientos, director de comunicación de Anfac.
En 2012, España expidió vehículos hacia 130 países, encabezados por Francia, Alemania y el Reino Unido. «En 2011 se fabricaban en España 34 modelos, hoy casi 40 y en dos años, serán 45», se congratula Armero. «La industria del automóvil apuesta por España» y gracias a ello «estamos seguros que jugaremos un papel protagonista en la salida de la crisis», agrega. Una opinión compartida por Montoro: «España está saliendo de la crisis económica y lo está haciendo por el único camino posible, por su sector exterior». Frenado el motor económico de la construcción, siniestrada desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, el país se apoya ahora en cuatro sectores: «equipo, agroalimentario, turismo y automóvil», precisa.
«¿Quién iba a decir hace 15 años que el sector de la automoción iba a ser un sector líder en la salida de la crisis?», señala el ministro. Frente a la competencia de Asia y Europa del Este, «decíamos que no teníamos nada que hacer», recuerda. ¿La receta? «Convenios laborales que son los mejores de Europa», considera. Pero en estos convenios, la mayoría firmados en un buen clima de negociación, los sindicatos tuvieron a menudo que aceptar moderaciones salariales y mayor flexibilidad.
Último ejemplo, los subcontratistas de Renault en Madrid, una red de ocho talleres y concesionarios cuyos empleados protestan desde el 10 de octubre contra las nuevas condiciones propuestas por la dirección. «La empresa sigue queriendo recortar determinados pluses y modificar a la baja derechos reflejados en el anterior convenio como el complemento por enfermedad», denuncia el sindicato CCOO en un comunicado.
«¿Va España a convertirse en la nueva ‘China’ de Europa?», se preguntaba el miércoles el analista de Natixis Patrick Artus.
Con mayor competitividad, salarios más bajos y menos esfuerzo en investigacion y desarrollo, «es razonable pensar que España se convierta en el centro esencial de producción de los productos industriales de gama media de Europa», consideraba.
Por Katell ABIVEN

