Opinión

Espejo de Venezuela

Espejo de Venezuela

Si la economía de Venezuela sufrió en 2016 un retroceso catastrófico, las perspectivas para este año son más escalofriantes. Nadie en su sano juicio podía pensar que todavía con el estrepitoso desplome de los precios del petróleo, que hoy se cotiza a menos de 50 dólares el barril después de haber alcanzado los 147 dólares, la nación entraría en una crisis en que sus ciudadanos tendrían que emigrar y delinquir, en algunos casos, para sobrevivir en países como República Dominicana.

En su momento de gloria, los conductores de la revolución bolivariana utilizaron sus cuantiosos recursos para constituirse en una potencia armamentista, desafiar al “imperialismo yanqui” y fomentar un liderazgo a través de programas con envolturas solidarias como Petrocaribe.

Tn exitosa era la marcha que hubo un largo período en que el fundador del modelo político, Hugo Chávez, no contaba siquiera con oposición.

Pero en la medida que los fondos se fueron achicando y muchos artículos comenzaban a escasear, ya con Nicolás Maduro, con el timón del proceso, en esa misma medida las fuerzas comenzaron a recomponerse y la población a quejarse.

El panorama cambiaba, pero el Gobierno seguía con su misma retórica y su misma política. En las elecciones congresuales de 2015 tropezó con la dura realidad de que la magia que emanaba de la riqueza de los precios del petróleo se había esfumado.
Por no administrarse adecuadamente los recursos, Venezuela se encuentra en una crisis política y económica, cuyo desenlace es incierto.

El presidente Maduro está tan aferrado al poder, que además de encerrar a políticos opositores, tronchar el orden institucional con la inhabilitación del Parlamento y las restricciones a las crecientes protestas populares, ha sacado los militares y civiles armados a las calles para contener a la población.

Pero, antes que retroceder, la gente se muestra dispuesta a morir en la lucha contra la inflación, el desempleo, el desabastecimiento de alimentos y medicamentos y a favor de que se respeten la Constitución y las leyes. “Nos han quitado tanto, que nos han quitado el miedo”, se lee en las pancartas que enarbolan los manifestantes.

Venezuela representa un espejo para los países de la región que se rigen por el mismo patrón político. A pesar de sus abundantes recursos naturales, la nación solo dependía de su petróleo, sin invertir un peso en la producción agrícola.

Todo lo que se consume tiene que importarse, pero ahora resulta que los dólares escasean. La combinación de todos esos factores tiene al país sumido tanto en una crisis política como económica. Y cualquiera sea el desenlace de la crisis política, la recuperación económica de una nación que por demás está endeudada hasta la coronilla, será pesarosa.

El Nacional

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